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Puricelli en recuerdo de Malvinas: kelpers son los rehenes de Londres
Arturo Puricelli
Con letra de diplomático, Puricelli envió un mensaje componedor a los kelpers: «La Argentina considera con profundo respeto a los isleños», que «siguen siendo rehenes y han sido condenados al aislamiento» por el Reino Unido, dijo. En rueda de prensa anunció que «este año está previsto volver a producir aviones Pampa» en la fábrica de aviones ubicada en la provincia de Córdoba, «para nuestras necesidades y para venderse al mundo». Precisó que la intención es fabricar 10 aviones Pampa por año, y que ya se está preparando la línea de producción. Las palabras parecieron más una respuesta al director de la Escuela de Aviación Militar, brigadier Eduardo La Torre, quien en una entrevista publicada por el diario La Voz del Interior, admitió que desde la Guerra de Malvinas, la Fuerza Aérea nunca recuperó la capacidad operativa. «Hubo no sólo pérdida de material; cuando uno vuela un avión en condición de combate, lo vuela más allá de los límites operacionales ideales y ese esfuerzo de la máquina con el tiempo se paga». «El avión se resiente y trae también sus complicaciones. Ustedes saquen sus propias conclusiones: si no hubo una reposición de aquel material que se perdió, lo poco que hemos podido aggiornar ha sido sobre la base de aviones ya usados, imagínese cuál es la situación», dijo al diario cordobés el responsable de la formación de los pilotos militares.
Cierre
Se recordó a los caídos en el conflicto con una pasada en formación de cuatro Mirage, cuatro Douglas A4-AR, cuatro IA-58 Pucará, dos Hércules C-130, un Fokker F-28, un Fokker F-27, dos DHC-6 Twin Otter, dos Lear Jef C-35 y dos helicópteros Bell-212. Sólo faltaron los Pampa, publicitados por Puricelli, y los transportes estratégicos Saab 340, afectados a la frecuencia comercial de LADE, y uno diría que fue un vuelo del total del parque aéreo que la fuerza tiene en servicio. El cierre lo hizo un Lear Jet que perteneció al Escuadrón Fénix, el grupo de aviones no artillados cuya misión en la guerra era engañar y confundir a los radares británicos. Provocaban un alerta constante y desgaste en las tripulaciones de los Harrier, los atraían hacia un sector para favorecer el ataque de los pilotos criollos en otras áreas de las islas.
Aquel 1 de mayo murieron en combate: el capitán Gustavo García Cuerva; los primeros tenientes Mario González, José Leónidas Ardiles; los tenientes Daniel Jukic, Eduardo De Ibáñez; los cabos principales Mario Duarte, Juan Antonio Rodríguez; los cabos primeros Miguel Carrizo, José Maldonado, José Peralta, Agustín Montaño, Andrés Brasich, y los soldados Guillermo García y Héctor Bordón. La Fuerza Aérea tuvo 55 bajas durante el conflicto, en su mayoría pilotos.


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