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Putin comienza hoy su cuarto mandato con las tensiones con Occidente de trasfondo
Las relaciones del Kremlin con la Casa Blanca y Europa afrontan su peor momento desde la Guerra Fría, pero son un factor de popularidad interna para el presidente ruso.
CERCADOS. Los 1.600 opositores detenidos el sábado en toda Rusia comenzaron a ser liberados ayer, entre ellos el principal detractor del Kremlin, Alexéi Navalni. La represión de las manifestaciones, celebradas bajo el lema “No es nuestro zar”, empañaron los preparativos para la investidura, hoy, de Vladímir Putin. Navalni, quien no pudo presentarse en las elecciones de marzo debido a una condena, dijo en Twitter: “Parece que se dio la orden de no tenerme en prisión antes de la asunción”.
Putin intenta restaurar la influencia de Rusia en el mundo, deteriorada tras la caída de la Unión Soviética y los años caóticos bajo el mandato de Yeltsin.
¿Su método? Una lucha paciente y obstinada, al acecho de cualquier síntoma de debilidad del adversario, según explicó él mismo en 2013.
Durante su campaña electoral, el titular del Kremlin hizo declaraciones marciales, vanagloriándose de las nuevas capacidades militares de Rusia y sus misiles nucleares "invencibles". Pero luego de su reelección declaró que reduciría los gastos militares en 2018 y en 2019 y rechazó querer lanzarse a una "carrera armamentista".
La anexión en 2014 de la península ucraniana de Crimea, celebrada por la mayoría de los rusos y que hizo dispararse la popularidad, ya entonces elevada, de Putin. Sin embargo, el episodio le valió a Moscú varias tandas de sanciones impuestas por los occidentales.
Rusia también se enfrenta a las potencias occidentales en el escenario sirio, con su inquebrantable apoyo al régimen de Al Asad y su participación militar desde septiembre de 2015 en la guerra siria.
Se acusa asimismo a Moscú de injerencia en la elección de Donald Trump, y esta rivalidad Este-Oeste se acentuó aún más desde que Londres responsabilizó a los rusos de haber envenenado, en marzo, a un exagente doble ruso en Inglaterra, por lo que se produjeron las expulsiones recíprocas de decenas de diplomáticos rusos y de los aliados de los británicos.
Putin permanecerá en el cargo hasta 2024, año en el que festejará sus 72 años. Interrogado la noche de su reelección sobre una posible candidatura cuando termine su próximo mandato, respondió: "¿Qué? ¿Quedarme aquí hasta que tenga 100 años? ¡No!".
Salvo que se reforme la Constitución, no podrá volver a presentarse en 2024.
Según los observadores, el presidente ruso podría utilizar los próximos seis años de mandato para preparar a un sucesor. Pero de momento no se barajan nombres sobre quién sería su delfín.
| Agencia AFP |


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