Industriales lecheros de baja escala aseguran que producción y,
especialmente, comercialización obtienen mayor rentabilidad.
En medio de una dura negociación por la firma de un nuevo acuerdo de precios para el sector lechero, las pymes lácteas denuncian que obtienen sólo el 23% del precio neto de los productos (en su mayoría quesos) que se venden al consumidor, mientras que productores y comercialización llegarían al 43% y al 33%.
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Según un trabajo realizado por la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas de la República Argentina (Apymel), la actual distribución de las ganancias hace imposible el sostenimiento del eslabón que representan. Mientras se aguarda un nuevo pacto que sitúe el precio del litro de leche en torno a $ 1, las pymes lácteas advierten que el acuerdo industria-tamberos- Estado «debe asegurar abastecimiento en el mercado interno», pero además «el Estado debe asegurar la posibilidad de venta en otros mercados de los excedentes». «No se puede pensar en crecimientos de la lechería sin el reaseguro de la venta. El peor enemigo del sistema es el sobrestock», concluye el texto de los industriales. Veamos los principales puntos del informe:
Cuando hablamos de la cadena láctea y analizamos cómo se repartiría esa torta, tomando que la cadena comercial del producto pasa por un mayorista y un minorista, donde el primero trabaja con un margen del 20% y el segundo con un margen del 30%, es decir un aproximado al 50% acumulado.
Asumiendo como precio lógico de la calle que un queso cremoso ronda los $ 18.70 el kilo. 1) El sector comercial se lleva un margen que ronda el 108% de lo que paga a la industria, quedándose con más dinero por kilo de producto que lo que ganan quienes lo elaboran. 2) El IVA en góndola es exactamente el mismo, pero ahora con la leche a $ 5,53 por kilo de producto ($ 0,73 el litro), el porcentaje que representa es de casi el 59% y casi el doble de lo que le queda a la industria. 3) Si el consumidor asume que ése es el precio para que el productor pueda trabajar y asegurar un abastecimiento normal, la parte de la cadena que se lleva la tajada es la comercial. Como este sector tiene como función comprar al mejor precio posible, la única manera de adecuarlo es cuando la mercadería no está sobreofertada.
El precio neto que llega a la góndola se reparte: un 43,33% para el productor; un 23,35% a la industria; y un 33,31% la comercialización.
Según las pymes de Santa Fe, en promedio, para llegar a pagar $ 0,90 por litro de leche se deben vender los quesos a: cremoso $ 11; tybo $ 15; sardo estacionado $ 20, pategrás $ 18, y leche en polvo x 25 kilos $ 300.
De un queso cremoso vendido al cliente puesto en destino a 10.41 + IVA, utilizamos $ 6,77 par pagar la leche (65%) y a la fábrica le quedaría $ 3,65 (35%). Si se suma el $ 5,21 para la comercialización (50%) de margen para llegar al consumidor el precio es de $ 15,62 + IVA.
De un queso cremoso vendido a $ 7,40 + IVA el productor se lleva $ 5,530 (74,73%), y la industria $ 1,87 (25,27%). Es decir que el productor perdió precio, pero ganó en el porcentaje sobre la facturación del producto.
La industria no puede afrontar más caídas de precio, por eso debe existir un acuerdo para dominar los stock, de nada le sirve al productor tener más participación en el precio del producto industrial si cobra menos.
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