24 de noviembre 2015 - 00:33

Qué hay detrás de la caída de las acciones bancarias

• HUBO PÉRDIDAS SUPERIORES AL 8% TRAS EL TRIUNFO DE MACRI. PRECIOS ALTOS Y RIESGO DE DEVALUACIÓN, LAS CLAVES

 No fueron pocos los que se sorprendieron ayer de la fuerte caída de las principales acciones argentinas que cotizan en Wall Street, tras la consagración presidencial de Mauricio Macri. La tendencia bajista fue especialmente notable en el caso de los bancos, que perdieron hasta un 8,5%, rompiendo una racha que llevaba varias semanas. El interrogante que se planteó inmediatamente fue: ¿por qué hubo ola de ventas si se suponía que ganó el candidato que querían los mercados?

Entre las principales causas que explicaron este fenómeno se pueden mencionar tres puntuales:

La suba ya había sido muy significativa y llevaba más de un mes prácticamente consecutivo, desde que comenzó a avizorarse la posibilidad de que Macri accediera al balotaje. Algunos papeles, especialmente los del sector financiero, acumulaban ganancias del 50% en este corto lapso. Por lo tanto, el viejo refrán de "comprar con el rumor y vender con la noticia", se dio con toda claridad una vez más.

Una lectura un poco más política indica que la escasa diferencia que finalmente hubo entre Macri y Daniel Scioli disminuyó la euforia de los inversores, que esperaban un margen algo más abultado. Ahora, interpretan algunos, las correcciones que precisa la economía serán más difíciles de implementar.

Las mejoras acumuladas habían llevado la relación entre el precio de la acción y su nivel de utilidades (el ratio Price Earnings en la jerga financiera) hasta valores muy altos. De hecho, entidades como el Francés tienen un precio que supera 11 veces las ganancias actuales de la institución, casi el doble de entidades brasileñas como Bradesco o Itaú Unibanco y similar al de bancos colombianos, que hace años vienen cotizando sostenidamente. Por lo tanto, para algunos inversores estos precios resultan demasiado altos. Claro que todo queda un tanto relativizado por el "momento" favorable de la Argentina ante los inversores por el fuerte cambio político.

Probablemente la principal comprobación de que se trató de una toma de ganancias vinculada a precios altos haya sido que los bonos arrancaron firmes y terminaron afuera casi un dólar arriba en casi todas las series.

Otro tema no menor es el impacto que eventualmente una devaluación podría generar en los balances de las empresas y en el flujo de ganancias. Tras la medida del BCRA, que obliga a las entidades a desprenderse de activos dolarizados, la posibilidad de cubrirse ante un eventual salto cambiario es mínima. De esta forma, la rentabilidad medida en moneda dura que pueden tener las instituciones podría caer en forma significativa el año que viene. Además, no hay un horizonte claro para la distribución de dividendos acumulados.

Más allá de estas consideraciones, las acciones bancarias podrían seguir beneficiándose de una mejora del "clima de negocios" que podría tener la Argentina. Un arreglo con los holdouts, por ejemplo, alentaría a un mayor ingreso de capitales y los bancos son con toda claridad la principal puerta de entrada considerando que se trata de un mercado relativamente ilíquido para quienes pretenden realizar apuestas significativas.

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