El jueves comentamos cómo el último cambio en la composición del índice Merval lo había tornado en una referencia teóricamente más riesgosa para los inversores locales y viceversa para los extranjeros (si bien había que ver hasta qué punto los precios convalidaban el cambio, cosa que la semana pasada parecía no ocurrir, dada la evolución adversa de los nuevos componentes de la cartera teórica). Una segunda dimensión en la cual este cambio está afectando al mercado es la de los volúmenes negociados (los nuevos integrantes acceden a la cartera teórica, por su participación en el volumen total). Si bien estamos lejos de los volúmenes promedio de octubre y noviembre del año pasado, o los que se alcanzaron en algún momento de junio y julio del corriente, lo operado en acciones desde mediados de septiembre viene creciendo de manera regular, en cierta medida gracias al interés de los inversores por los papeles recién arribados. Esto que se combina con una seguidilla de récords históricos para el Merval ha dado pie a los más exaltados para ver "una ola de inversores extranjeros", fruto de las buenas gestiones del poder ejecutivo. Sin entrar a cuestionar los resultados de la "gestión" y tratando de dilucidar el origen último de estos fondos consultamos al economista jefe del principal operador en el mercado de futuros de dólar, sobre el comportamiento de estas operaciones a futuro. En principio un manejo prudente del dinero extranjero, obligaría a "calzar" operaciones locales de corto y mediano plazo con compras futuras de dólar, a fin de minimizar riesgos. La respuesta de nuestro amigo es que no se nota ningún incremento conmensurable -con lo que venimos viendo con las acciones- en el "headging" ni en el volumen de las operaciones a futuro de divisas. Esto, junto con el perfil de los papeles involucrados -no olvidemos que el inversor extranjero opera con los "pesos pesado" de nuestra plaza a través de ADR, lo que le resulta menos riesgoso y más barato- y la nueva estructura de riesgo "real" que tiene el Merval, permite sospechar que -más allá de alguna cuestión puntual que siempre existe- no estaríamos frente a la citada "ola de inversores extranjeros". Una explicación alternativa, tanto al incremento de los volúmenes como la sucesión de récords se vincula con el "blanqueo". La idea es que los "más vivos", estarían adelantando posiciones para aprovechar el flujo de dinero, que no encontraría otro lugar donde recuperar los costos del sinceramiento. El tiempo lo dirá.
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