22 de enero 2013 - 00:00

¿Qué pensaban en la Fed en 2007, cuando estallaba la crisis?

Ben Bernanke
Ben Bernanke
La semana pasada la Reserva Federal hizo públicas las minutas de las reuniones mantenidas por sus miembros durante 2007, año en el que se desencadenó la crisis financiera global que aún afecta a Estados Unidos y al mundo. Es política de la Fed publicar estas minutas luego de cinco años. Se trata de documentos de enorme interés histórico ya que permiten ver la manera en que Ben Bernanke y sus colegas (entre los que se encontraba Tim Geithner, saliente secretario del Tesoro) diagnosticaron los problemas originados en el sector de hipotecas subprime y cómo ese diagnóstico influyó sobre las políticas adoptadas por la suprema autoridad monetaria de EE.UU., que probablemente es la entidad con mayor influencia sobre los mercados financieros mundiales. El tema da para mucho más que un artículo.

Vale la pena repasar la cronología de eventos que desembocaron en la crisis. La burbuja inmobiliaria de Estados Unidos tuvo su pico en junio de 2006. A partir de entonces los precios de las propiedades comenzaron a caer, al principio levemente y luego con mayor intensidad. Sin embargo, el impacto sobre los mercados financieros se sintió mucho más tarde. Primero, a partir de marzo de 2007, lo hizo en el sector de hipotecas subprime y de productos estructurados en base a ellas (CDO) y luego en otros segmentos del mercado de crédito. No causó preocupación alguna en la Fed, sino todo lo contrario. La primera señal importante de que algo no andaba bien en los mercados tuvo lugar en junio, cuando dos fondos de inversión gestionados por BearStearns que invertían en aquellos productos dejaron de pagar a sus inversores. A fin de julio el banco de inversión fue forzado a liquidar ambos fondos. Para entonces varios originadores de hipotecas subprime se habían declarado en problemas y algunos incluso en bancarrota.

Usualmente, el mes de agosto es uno de los meses más tranquilos para los mercados financieros, ya que es cuando la mayor parte de los inversores y operadores se toman vacaciones de verano. Sin embargo, no fue éste el caso en 2007. La decisión de Bear-Stearns provocó gran turbulencia en los mercados durante la primera semana del mes. El 7 de agosto, Bernanke convocó a una reunión de la Reserva Federal en Washington en la que los economistas de la institución presentaron sus pronósticos y los presidentes de las Reservas Federales regionales agregaron su perspectiva. La transcripción de todas estas opiniones muestra que a pesar de una mayor incertidumbre nadie sospechaba la intensidad de la tormenta que en los próximos doce meses se abatiría sobre los mercados y empujaría a la economía a la peor recesión desde la Gran Depresión de 1930. El consenso era que el crecimiento se mantendría alrededor del 2% anual y que la inflación permanecería bajo control. A pesar de la volatilidad, Bernanke concluyó que era probable que los mercados pronto se «estabilizarían». Luego de esta reunión, la Fed decidió mantener la fedfunds en el 5,25%. Por unos días reinó algo de tranquilidad. Cuando el banco BNP Paribas suspendió dos fondos de inversión, los mercados nuevamente se sacudieron. Un artículo del New York Times, sin embargo, explicaba que la crisis en el mercado de hipotecas subprime no tendría mayores consecuencias sobre la economía. «Esta economía es extremadamente fuerte. Las ganancias son increíbles. La economía mundial explota de crecimiento. Quienes tengan el coraje y la inteligencia de invertir ahora harán una fortuna y con el tiempo nos vamos a preguntar por qué nos asustamos tanto», pronosticaba su autor.

Sin embargo, la turbulencia en los mercados se intensificó y el 16 de agosto, en plenas vacaciones, Bernanke convocó a una nueva reunión, lo cual era bastante inusual. Comenzó la reunión reconociendo que desde el encuentro anterior la turbulencia en los mercados se había intensificado y que el pánico se había extendido. Sin embargo, seguía pensando que algunos efectos de esta turbulencia eran «deseables». A pesar de la volatilidad creciente en los mercados financieros, Bernanke seguía pensando que la economía norteamericana no se había apartado de la senda de crecimiento. El temor de los funcionarios de la Fed era que sus acciones pudieran crear en el mercado la expectativa de un «Bernanke put» y una situación de riesgo moral («moral hazard»). En el comunicado emitido al día siguiente, la Fed reconoció que los riesgos para la economía habían aumentado, pero hasta un mes más tarde no se volvió a tocar la fedfunds. Para entonces, la economía norteamericana ya había entrado en recesión. El resto de la historia ya lo conocemos. Recién a partir del colapso de BearStearns a principios de 2008 los funcionarios de la Fed se dieron cuenta de lo profundo de su error. Pero hasta la debacle de Lehman siempre «corrieron» detrás de los eventos.

Limitación

Si algo muestran las minutas de la Reserva Federal durante 2007 es la limitación del conocimiento humano. En algún momento Bernanke reconoció esta limitación al admitir que se enfrentaban a una «niebla informativa». La Fed es probablemente la institución mejor informada sobre lo que ocurre en la economía y en los mercados de EE.UU. Antes de ser nombrado su presidente, Bernanke era el jefe del Departamento de Economía de Princeton y era considerado un experto en la crisis de 1930. Nadie mejor capacitado que él para identificar y administrar una crisis como la que se estaba avecinando. Sin embargo, a pesar de contar con la mejor información y los modelos econométricos más sofisticados no acertó en su diagnóstico y la inacción de la Fed contribuyó a la profundización de la crisis.

Parece apropiada la advertencia de Friedrich von Hayek cuando recibió el Premio Nobel de Economía: en aquellas esferas de la actividad humana «donde predomina la complejidad esencial de una manera organizada, (el hombre) no puede adquirir todo el conocimiento que permitirá el dominio de los acontecimientos.» Según Hayek, «el reconocimiento de los límites insuperables del conocimiento humano debiera enseñar al estudioso de la sociedad una lección de humildad.»

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