22 de junio 2010 - 00:00

Quedó liberado Sadous para que diga lo que quiera

Elisa Carrió
Elisa Carrió
Antes de jurar hoy como nuevo canciller, Héctor Timerman tomo su primer decisión de peso en el cargo: levantó el teléfono y lo llamo a Eduardo Sadous, ex embajador en Venezuela que concurrirá mañana a Diputados para declarar ante la Comisión de Relaciones Exteriores por su denuncia sobre supuestas coimas que debieron pagar empresarios argentinos para colocar sus productos en ese país. «Tengo que decirle que usted vive en un país democrático, puede decir lo que quiera. Nadie lo va a reprimir», comenzó Timerman antes de ir al centro del asunto. «Usted sabe que es miembro del Servicio Exterior, es un hombre de la diplomacia. Lo único que yo le diría es que no permita que la política convierta su declaración en un chiquero. Se lo digo como consejo, pero usted es libre de ir y decir lo que quiera».

Poco después, Alfredo Atanasof, como presidente de Relaciones Exteriores, recibió el mensaje de que Sadous se presentaría mañana a declarar como continuación de la causa que se originó por la denuncia de Elisa Carrió sobre la existencia de las supuestas coimas en el comercio con Venezuela.

Sin público

Esa declaración será en secreto, con la comisión cerrada al público y la prensa, lo que no libera a Sadous de algunas obligaciones.

Carrió ayer se las recordó: «Es un funcionario público y no puede omitir denunciar un delito», dijo en referencia a las advertencias a Sadous. «Esto lo debe saber el canciller. Ningún funcionario público puede encubrir delitos. Y esto es lo que hizo Sadous cuando mandó los cables», cerró la jefa de Coalición Cívica aludiendo a las comunicaciones que llegaban a la cancillería sobre las supuestas irregularidades en las operaciones de venta de maquinarias a Venezuela cuando el denunciante ocupaba la embajada.

Y no se calló tampoco sobre el desempeño futuro de Timerman, a quien conoce del propio ARI: «Lo que viene es un interrogante enorme porque no tiene ninguna experiencia, ningún antecedente para el cargo y más bien los antecedentes son la supuesta fidelidad irrestricta al matrimonio Kirchner. Habrá que verlo en el cargo».

En medio de esos cruces quedará Sadous mañana en la comisión de Diputados. Agustín Rossi, desde el kirchnerismo, adelantó que no tiene problemas en recibirle la declaración, pero aclaró que él y sus diputados preguntarán «como oficialistas». Es decir, lo someterán a fuego cruzado.

Al mismo tiempo Timerman emitió un comunicado para pedir, ahora oficialmente y como nuevo canciller: «Tratándose de un tema que atañe a las relaciones diplomáticas tenemos la seguridad que los miembros de la Honorable Cámara de Diputados no usarán la presencia del embajador para fines partidarios», dijo.

También recordó que el ex embajador asistirá al Congreso «con todas las responsabilidades que conlleva la condición de funcionario del Cuerpo Permanente del Servicio Exterior de la Nación al que pertenece el embajador». Era obvio que en esas condiciones no había lugar para alegar secreto diplomático para evitar la declaración de Sadous.

«La Cancillería, y este designado canciller, asumen el compromiso de trabajar mancomunadamente con todas las representaciones políticas presentes en el Honorable Congreso en este tema así como en todos los que hacen a la vida institucional de nuestro país», remató Timerman.