18 de junio 2013 - 00:00

Quejas a Londres por espionaje en cumbre

Londres - La revelación del espionaje británico con apoyo de la estadounidense Agencia de Seguridad Nacional (NSA) a delegaciones extranjeras que participaban de la Cumbre del G-20 en Londres en 2009 suscitó ayer una airada protesta de Rusia, Turquía y Sudáfrica, y puso en apuros al Gobierno de David Cameron.

Mientras los miembros del G-8 se reunían en Lough Erne, en Irlanda del Norte (ver aparte) el diario británico The Guardian revelaba lo ocurrido años atrás en un encuentro similar del que participó la Argentina, en una información contenida en los archivos filtrados por el extécnico de la CIA Edward Snowden. De acuerdo con esta fuente, la medida fue autorizada por el entonces primer ministro laborista Gordon Brown, pero incluyó a un grupo de agencias norteamericanas, como la NSA, la misma que administra el programa Prism que consiste en vigilar sin permiso las comunicaciones telefónicas y de internet de millones de usuarios, además de extraer datos de servidores de grandes empresas de internet como Google, Facebook, Skype, Microsoft y Apple.

Ante el escándalo, el premier británico, David Cameron, optó por callar. "No comentamos nunca cuestiones relativas a la seguridad y a la inteligencia, y no comenzaré ahora", dijo secamente.

Mientras tanto, las reacciones no se hacían desear. En Moscú, el Gobierno calificó de "escándalo" la cuestión, en especial porque el espionaje se centró entonces en la figura del presidente Dmitri Medvédev. "Como un país que se ocupa de la protección de su propia información, por supuesto que esto nos preocupa", dijo Alexei Kvasov, vocero de la delegación rusa en la cumbre del G-8 en Irlanda del Norte.

En Ankara, el canciller turco Ahmet Davutoglu comentó: "Si existe la más mínima verdad en cualquiera de estas afirmaciones, esto constituye un escándalo. En un entorno en el que la confianza mutua, el respeto y la transparencia deben ser esenciales para la cooperación internacional, semejante acto de un país aliado se consideraría inaceptable", agregó. Turquía, único país musulmán miembro de la OTAN, elevó sus quejas ante el embajador británico en ese país, David Reddaway, que prometió brindar una "explicación satisfactoria".

El Gobierno de Sudáfrica también anunció que le pedirá precisiones al Gobierno británico. "Condenamos el abuso a la privacidad y a los derechos humanos en general, especialmente si proviene de aquellos que reivindican ser democráticos", señaló el país africano a través de un comunicado.

The Guardian afirma haber tenido acceso a documentos clasificados en los que se confirmaría un "espionaje sistemático" llevado a cabo por el centro de escuchas británico (GCHQ), que habría interceptado conversaciones telefónicas y datos informáticos de políticos y funcionarios extranjeros. Londres recibió en 2009 dos reuniones del G-20 (países industrializados y emergentes), en abril y septiembre, y en ambas ocasiones los anfitriones británicos habrían recomendado a los integrantes de las delegaciones extranjeras que utilizasen una serie de cafés con conexión a internet, donde los servicios de inteligencia podían leer sus correos.

En ese marco, la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, buscará hablar de las acciones de la NSA con el presidente estadounidense, Barack Obama, por lo que hoy aprovechará la visita a Berlín del mandatario. "Necesitamos transparencia sobre lo que sucede con los datos de los ciudadanos", declaró Merkel, antes de partir a Irlanda del Norte, además de expresar "en cierta medida sorpresa" por la presunta amplitud del programa. "Queremos luchar contra el terrorismo, pero se necesita mesura y el respeto a las leyes", añadió.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero