4 de mayo 2018 - 00:00

Rajoy advirtió a ETA que no conseguirá impunidad luego de su disolución

La organización separatista alentó, no obstante, a sus exmiembros a continuar de otra manera la lucha por la independencia del País Vasco y Navarra.

Final. Con un mensaje de audio, el líder de ETA, Josu Ternera, anunció que el grupo separatista vasco dejó de existir tras décadas de lucha armada.
Final. Con un mensaje de audio, el líder de ETA, Josu Ternera, anunció que el grupo separatista vasco dejó de existir tras décadas de lucha armada.
San Sebastián - El jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, advirtió ayer a la organización separatista vasca ETA que no debe esperar impunidad por su disolución, que pondrá fin al último conflicto armado de Europa occidental tras décadas de violencia y más de 800 muertos.

"ETA quiere informar al pueblo vasco del final de su trayectoria", afirmó la declaración, a la que puso voz el veterano dirigente Josu Ternera, fugado desde 2002 y presunto responsable de un atentado que causó 11 muertos en 1987. El documento, leído en la Fundación Henri Dunant de Ginebra, aseguró que la organización "desmanteló totalmente el conjunto de sus estructuras" y dio "por concluida toda su actividad política".

No obstante, advirtió que sus exmiembros "continuarán con la lucha" por la independencia del País Vasco y Navarra, "cada cual donde lo considere más oportuno".

"Haga lo que haga ETA no va a encontrar ningún resquicio para la impunidad de sus crímenes", dijo Rajoy quien, desde su llegada al poder en 2011, rechazó cualquier diálogo con el grupo vasco.

"No consiguió nada cuando dejó de matar porque su capacidad operativa fue liquidada por las fuerzas de seguridad y tampoco va a conseguir nada ahora con nuevas operaciones de propaganda", agregó el conservador en un acto en Logroño (norte), cerca del País Vasco.

Fundada en 1959 durante la dictadura de Francisco Franco, acusado de reprimir la cultura vasca, ETA dejó una estela de violencia con al menos 829 personas muertas a lo largo de cuatro décadas en su campaña por la independencia del País Vasco y Navarra.

Catalogada como grupo terrorista por la Unión Europea (UE), el grupo mató con atentados con bomba o ejecuciones a políticos, policías, militares, juristas y civiles, y también recurrió a secuestros y extorsiones.

Pero golpeada por los sucesivos golpes policiales y ante el rechazo generalizado de la población, renunció en 2011 a la violencia y en 2017 aseguró haber entregado sus armas a las autoridades francesas.

El anuncio de la disolución será seguido de una "conferencia internacional" hoy en el País Vasco francés, donde son esperados el exlíder del Sinn Fein irlandés Gerry Adams y representantes de partidos vascos pero ningún delegado de los Gobiernos de Madrid o París.

A nivel político, la gran pregunta es qué pasará con el independentismo vasco, que tiene su expresión en la coalición Bildu, segunda fuerza del Parlamento regional con un 21% de votos en los comicios de 2016.

Horas después del anuncio de ETA, el líder de Bildu, Arnaldo Otegi, se comprometió a proseguir la lucha política por la secesión. "Seguimos siendo un pueblo que todavía no conoce ni la paz ni la libertad. No cejaremos en buscarlas hasta alcanzarlas, con nuestro trabajo y nuestra actividad diaria", declaró.

Bildu y el partido nacionalista gobernante, el PNV, reclaman por otro lado que los alrededor de 300 presos de ETA que cumplen sus condenas en España y Francia sean acercados a sus familiares.

Durante los años de ETA, el Estado español también hizo su "guerra sucia" y al menos 62 personas del entorno independentista murieron a manos de grupos parapoliciales y de ultraderecha, según el informe Foronda de la Universidad del País Vasco. Aparte existen más de 4.100 denuncias por presuntas torturas policiales entre 1960 y 2014, según otro estudio del gobierno vasco.

Actualmente entre 85 y 100 miembros de ETA siguen en fuga, según el Foro Social, una organización próxima a las familias de los presos.

Agencias AFP, DPA, ANSA y Reuters

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