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Raphael y Ricardo Darín, aplaudidos en San Sebastián
Raphael, ovacionado en su regreso al cine de la mano de Alex de la Iglesia, en la farsa antitelevisiva “Mi gran noche”, que fue ovacionada en el festival donostiarra.
"Truman" se presentó el sábado en la función principal de la noche. La comedia triste del hombre enfermo que busca con quién dejar a su perro hizo reír tiernamente y lagrimear a media sala. Ricardo Darín, Javier Cámara y el director catalán Cesc Gay reafirmaron su idilio con el público de la Península.
Darín también lagrimeó un poco, pero por la reciente muerte de "Troilo", el viejo bullmastiff que lo acompaña en la película. "Le agarró un virus y no hubo caso. Cuando me lo dijeron lloré una semana entera. Nos habíamos hecho amigos. Él trabajaba con niños autistas. Era muy inteligente, muy dócil, era... un buen perro", ha dicho el actor con la voz medio quebrada, como diciendo "era una buena persona". Los bicheros entienden esas cosas. En estos días, para su consuelo, le prestaron un hijo de ese perro.
Y "Mi gran noche" se presentó anoche. Descostillante, acelerada, ingeniosa, de gran producción para disfrutar a lo grande y en gran pantalla, es una sátira contra el mundo de la pantalla chica y su gente de mente pequeña, cultora de una falsa felicidad, pero también es una cariñosa y burlona celebración de un ídolo de la canción española, Raphael, que así ha vuelto al cine después de 42 años de ausencia, bordando, como dice el director, "una especie de divo enloquecido". Lo rodea la escudería de De la Iglesia: Santiago Segura, Carolina Bang, Mario Casas, Pepón Nieto, Terele Pávez, Enrique Villén, etc., a los que aquí se agrega el argentino Tomás Pozzi, el petiso de "El secreto de Lucía". Todos grandes cómicos. Por suerte para las demás, esta película no está en competencia.
Ahí se juega, en cambio, "Sunset Song", del veterano Terence Davies, sensible melodrama ambientado en la Escocia de un siglo atrás, donde una mujer va creciendo en el dolor y el amor a la tierra. "Vi la miniserie cuando tenía 18 años y trabajaba en un estudio de contabilidad. Esperaba con ansias cada domingo para verla. Después me compré la novela de Lewis Grassic Gibbon. Pasaron años hasta que decidí hacer mi versión", contó el autor de "Voces distantes", "El largo día se acaba", "The Deep Blue Sea" y otras obras igualmente delicadas y melancólicas. "Ésta es la mejor y más hermosa adaptación del libro que conozco", se rindió el coprotagonista y compositor Kevin Guthrie. Los críticos, en cambio, no se rindieron del todo.
"21 nuits avec Pattie", de los hermanos Larrieu, es un cuento entretenido aunque algo alargado, que encierra otros cuentos y también algunas interpretaciones simbólicas a propósito de una parisina que llega al entierro de su madre cerca de un bosque ideal para perderse. Hay animales ocultos, oscuridad, tormenta, fantasmas (quizá protectores), un desconocido a quien entregarse, etc. "Son territorios del cine ajenos a la psicología", dijeron los hermanos, y bromearon sobre el cuentista pueblerino que los inspiró ("y que vino con nosotros"), las fronteras entre los sexos, los juegos de palabra y de penetración, el lenguaje soez de la protagonista ("las mujeres podemos ser bastante directas cuando hablamos de sexo", confesó Karin Viard) y el chasco ante Sergi López: "No queríamos que la parisiense tuviera un marido blandengue, así que buscamos un macho español, y aparece diciendo 'Soy catalán, no español'".
Por su parte, "Evolution", de Lucile Hadzihalilovic, resultó una antojadiza y amodorrante fantasía rodada en rincones apartados de las Canarias, más cercana a la pintura que a la narración, y con algunas tomas muy desagradables. La directora tuvo que explicar que lo suyo quería ser una metáfora sobre los intentos de las madres para impedir que los niños dejen de ser niños. Y el pequeño protagonista, que estaba a su lado, dijo "Ah, ahora la entendí". Lo que no se entiende es que esa obra participe de la competencia. Más atendible fue la anterior fantasía de Lucile, "Innocence", sobre colegialas de un internado en tránsito hacia la pubertad y el mundo exterior.


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