Miami - Políticos, activistas del exilio y cubanos residentes en Miami interpretaron ayer de diversas maneras el anuncio del fin de la política de "pies secos, pies mojados".
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En sus primeras reacciones, algunos cubanos de Miami consideraron que se trata de una nueva concesión al régimen, otros se manifestaron de acuerdo y consideraron que en cierta manera es una medida "sana", y algunos pidieron esperar a conocer las motivaciones. El excongresista federal por Florida de origen cubano Lincoln Diaz-Balart dijo en declaraciones a Univisión que Obama otorgó a La Habana "todo lo que ha pedido" desde el inicio del deshielo diplomático y que esta decisión da al presidente Raúl Castro "instrumentos" para negociar con Donald Trump.
Por el contrario, José Basulto, fundador de la organización Hermanos al Rescate, está de acuerdo con el fin de una política que a su juicio ha contribuido a que los cubanos no afronten los problemas que tienen en casa. "La libertad va a haber que buscarla ahora dentro de Cuba", dijo Basulto, quien considera "triste" que los cubanos hayan apostado siempre por escapar de Cuba en lugar de luchar por la libertad dentro de su país.
Ramón Saúl Sánchez, del Movimiento Democracia, una de las organizaciones del exilio, fue sorprendido por la noticia y señaló que es pronto para determinar si es algo positivo o negativo.
A su juicio, la normativa estaba "enrarecida", ya que en lugar de basarse en las razones para conceder el asilo que se manejan internacionalmente se fundamenta en algo que no tiene ninguna relación con eso, como es el haber llegado a tierra o no.
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