9 de septiembre 2013 - 00:00

Reaviva una muestra el asombro por el legado de Gurvich

A casi 40 años de la muerte de José Gurvich, muestras como la que exhibe actualmente el MAMBA reavivan la admiración por su humanismo, creatividad y capacidad de producción.
A casi 40 años de la muerte de José Gurvich, muestras como la que exhibe actualmente el MAMBA reavivan la admiración por su humanismo, creatividad y capacidad de producción.
Un verdadero mandato de amor constituye la labor emprendida por Julia Elena Añorga de Gurvich -Totó para sus amigos- fallecida en Julio de 2012, y su hijo Martín para que la antorcha del insigne artista uruguayo siga encendida.

La primera muestra de Gurvich, "Uruguay. 6 artistas plásticos", se realizó en el MAMBA en 1983.Treinta años después "José Gurvich. Cruzando fronteras" revisita estas salas con obras pertenecientes al período 1960 /74 y, como lo señala, Laura Buccellato en la presentación del catálogo, "manifiesta las transformaciones que alcanzó su vocabulario plástico en la etapa de madurez".

No obstante nuestro continuo acercamiento y abordaje de su obra, el asombro no cesa ante la creatividad y capacidad de producción que da por tierra con el concepto actual de que el arte no cumple una función de peso, o de que los artistas ya no tienen a su cargo tareas trascendentes, o que sus creaciones no sirven a otro propósito que brindar fama y fortuna a unos pocos elegidos, como lo señala Zygmunt Bauman en "La Cultura en el Mundo de la Modernidad Líquida".

Cada encuentro con la obra eminentemente humanística de Gurvich reaviva en nosotros la idea acerca del arte que el artista esgrimía: el querer dejar en la sociedad una impresión digital que no se olvide.

Cristina Rossi, curadora de la exposición, la organizó en cuatro módulos que toman como punto de partida su trabajo sobre la estructura y los símbolos del período torresgarciano. Los dos núcleos siguientes permiten seguir los cambios compositivos: la cuadrícula ortogonal y la resolución a través de la espiral, un universo simbólico en constante renovación buscando combinaciones ad infinitum. En su madurez creativa aparecen las figuras, el cuerpo humano, su interés por la escultura y el impacto e influencia que Nueva York ejercen sobre el artista.

Recordamos la muestra de 2007 en Montevideo titulada "N.York, N.York" ciudad adonde llegó en 1970, "un escenario poco apto para un soñador lírico como él", según Totó. La energía, los carteles , las escaleras de incendio, las señales de tránsito, las muchedumbres apiñadas, los fondos de rascacielos, puentes, la acumulación infinita de autos y hasta la vorágine se siente al observar tanto sus dibujos como sus témperas sobre papel..

La serie neoyorquina constituye uno de los momentos más importantes de este recorrido inagotable y "conflictivo", adjetivo usado por Edward J. Sullivan para su texto en el que, además de analizar la última fase de su trabajo (Gurvich murió en Nueva York en 1974 a los 47 años) sino las circunstancias sociales y políticas de esa ciudad en bancarrota..

Señala Sullivan que los cuadernos de Nueva York de Gurvich representan un quizás involuntario homenaje a trabajos similares realizados por Torres García unos 50 años antes. Pero las imágenes de Torres reflejan una ciudad próspera mientras que los de Gurvich datan de un momento de ruina financiera en la que el desempleo alcanzó records históricos.

Se ven obras de 1972 en las que el artista fusiona elementos de madera, de cerámica, arpillera, no ajenas a los cambios en el campo de la pintura.

No debe olvidarse que la temática judía está presente en gran parte de su obra. Este capítulo ya lo abordamos cuando se presentó en nuestro Museo Nacional de Bellas Artes el libro de 600 páginas de la historiadora y curadora uruguaya Alicia Haber, "Gurvich- Viajes por el tiempo judío" con el que se celebra y honra la obra y la vida de un artista.

La exposición actual así como los textos del excelente catálogo prosiguen con otras investigaciones y otras interpretaciones sobre un artista que "incluía, sumaba, incorporaba y englobaba con espíritu local, particular y universal".

Cierra el 6 de octubre.(Av. San Juan 350).

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