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Rechazo a tope salarial complica acuerdo bancario
Hoy habrá otro round en el Ministerio de Trabajo para intentar destrabar paritaria. Gobierno insiste con el 20%
Carlos Tomada
Los funcionarios del ministerio que maneja Carlos Tomada fueron directos: si no se cumplían las premisas que desde el Gobierno se exigían, y que los representantes de las cámaras del sistema financiero también avalan, no habría homologación del acuerdo, y, en consecuencia, los bancos y otras entidades no estarían obligadas a cumplir.
«Se pasó a un cuarto intermedio, hay un compromiso para no hacer declaraciones hasta mañana después de las 18», confirmaba ayer por la tarde, Juan Carlos Fábregas, titular del Banco Nación y el ahora hombre fuerte de las negociaciones por parte de las cámaras empresarias. Fábregas, además, ejecuta las instrucciones coordinadas con el Gobierno, y tiene el total respaldo de la banca privada tanto nacional como extranjera en estas negociaciones. Fábregas representa en las negociaciones a la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPRA), y tomó la posta de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) que era la cámara que negoció las paritarias de los últimos años, al menos mientras Jorge Brito tenía cierta confianza para el kirchnerismo.
La posición que mantuvo el Gobierno, y que adelantó el lunes este diario, indica que el aumento que recibirán los bancarios en el primer trimestre del año es sólo un alza a cuenta de lo que el sector financiero cierre como incremento salarial para este año. Si hay que hablar de porcentajes, éste será de no más del 15% de suba y sólo corresponderá mencionar un 20% para el caso de los trabajadores de salario mínimo. De ninguna manera se podrá hablar de un incremento del 24% tomando en cuenta el pago único de marzo de $ 770 ni la posibilidad de definir el acuerdo como trimestral y como un primer capítulo de las paritarias que continuarían en la última semana de marzo y durante abril.
La primera reunión entre los bancarios, las cámaras y el Gobierno había sido convocada para el lunes pasado, pero el sindicato moyanista que lidera Sergio Palazzo pidió postergarlo hasta ayer. En ese contexto, la Asociación Bancaria difundió un escrito donde solicita formalmente posponerlo, ya que ese día sí estarían en condiciones de asistir dirigentes del gremio del interior del país que integran el secretariado nacional de la organización.
Para el Gobierno, el aumento que recibirán los bancarios en el primer trimestre del año es sólo un alza a cuenta de lo que el sector financiero cierre como incremento salarial para este año, entre el 15% y el 20% de acuerdo con la escala de ingresos. Y, finalmente, lo más importante, de ninguna manera se podrá hablar de un incremento del 24% tomando en cuenta el pago único de marzo de $ 770 ni la posibilidad de definir el acuerdo como trimestral. Estas son las pautas enviadas ayer desde el Ministerio de Trabajo hacia La Bancaria, y son condiciones sine qua non para que la cartera laboral avale el acuerdo que mañana desde las 11 intentarán cerrar los representantes del gremio y las cámaras que representan a todas las entidades del país. El encuentro será en la sede del ministerio y para el Gobierno estas negociaciones terminaron teniendo un resultado clave por cuestiones temporales y políticas. Como todos los años, La Bancaria es el gremio que primero comienza a discutir sus paritarias, ya que su convenio es anual y vence cada 31 de diciembre. Como nunca es posible discutir para esa fecha, y como las negociaciones para todos los sectores empiezan a realizarse plenamente desde abril, los bancarios abren los debates, pero siempre con acuerdos temporales que terminen cerrándose en otro más general en medio del resto de las paritarias.
Cuestión clave
Lo que cambió este año fue una cuestión clave: las discusiones privadas, o más bien fuera del Ministerio de Trabajo, habían llegado a un acuerdo con un alza salarial a cuenta del aumento que se fije en paritarias de 1.440 pesos, cuando originalmente el gremio reclamaba sí o sí 1.900 pesos. Aparte se pagaría una liquidación en marzo no remunerativa y por única vez de 770 pesos. Si se tomara porcentualmente el primer incremento, el alza sería igual al 20% para el salario mínimo del sector y de algo más del 10% para el promedio de los salarios de los trabajadores del sistema financiero, quienes superan largamente y en general los $ 10.000 de salario. Sin embargo, si se tomara también como válido el aumento de marzo con los $ 770 incluidos, el nivel de suba salarial crecería hasta el 24%. Luego, cuando se retomaran las negociaciones a fines de marzo o comienzos de abril, se definiría el aumento para todo el ejercicio; el que seguramente tendría como resultado final la incorporación de esos 770 pesos al salario, con lo que el 24% sería el incremento final.
Para el Gobierno, tomando en cuenta que se trata de un sector de muy buen resultado en 2012, no sería un mal final para negociación de los bancarios, siempre y cuando pueda anunciarse en abril y licuarse junto con otros acuerdos más cercanos al 20%, como los que se preparan con los trabajadores públicos de la UPCN de Andrés Rodríguez y quizá, con algún sindicato amigo, como la construcción de Gerardo Martínez. El acuerdo general no molestaba al Gobierno. Sin embargo, las primeras declaraciones que vinieron desde la Asociación Bancaria alertaron al Ministerio de Trabajo, que directamente decidió intervenir en el acuerdo y amenazar con no avalarlo.

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