13 de abril 2012 - 00:00

Recinto, bajo llave

Hay muchas picardías que pueden evitar que se desarrolle una sesión legislativa, pero nadie pensó que esas creaciones podrían llegar al extremo como ocurrió ayer en la Legislatura porteña. El oficialismo -que en la Ciudad el Buenos Aires es PRO- buscó (y logró) eludir la realización de la sesión ordinaria de ayer, en la que la oposición pretendía mortificar al Gobierno porteño por las ausencias de ministros durante el temporal de la semana pasada. Por cierto, el PRO entre propios y ajenos reúne 29 butacas de las 60, pero no le alcanzan para el quórum. De ese modo, la posibilidad de no bajar al recinto no le garantizaba que no se abriera la discusión.

Los rivales al macrismo estaban dispuestos a insistir y se dirigieron al recinto, pero se encontraron con que no podían ingresar: todas las puertas habían sido cerradas con llave por el PRO, sorprendente recurso que finalmente evitó la reunión.

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