7 de junio 2011 - 00:00

Reclamó UIA a Scioli alivio por impuestos

El gobernador Daniel Scioli y José Ignacio de Mendiguren, rodeados por el comité ejecutivo de la UIA y el gabinete del gobernador (Osvaldo Rial, Martín Ferré, Federico Nicholson, Santiago Montoya, Alberto Pérez, Guillermo Francos).
El gobernador Daniel Scioli y José Ignacio de Mendiguren, rodeados por el comité ejecutivo de la UIA y el gabinete del gobernador (Osvaldo Rial, Martín Ferré, Federico Nicholson, Santiago Montoya, Alberto Pérez, Guillermo Francos).
Los directivos de la Unión Industrial (UIA) le pidieron a Daniel Scioli que alivie la presión impositiva en su provincia permitiendo el ajuste por inflación de los balances; que impida la «doble imposición» que aplican muchos municipios con tasas locales, y que los faculte a transferir el riesgo (léase, tomar seguros generales y no de caución) en temas ambientales. Fue durante un almuerzo, en el marco de la ronda de reuniones que viene manteniendo la central fabril con candidatos y que se inició hace dos semanas con Ricardo Alfonsín.

A la mesa se sentaron, además del gobernador y Mendiguren, los ministros bonaerenses Alberto Pérez (jefe de

Gabinete), Alejandro Arlía (Economía), Martín Ferré (Producción) y Mario Porto (Educación), entre otros. Del lado de los empresarios, Federico Nicholson (Ledesma), Luis Betnaza (Techint), Juan Carlos Sacco (gráficos), Adrián Kaufmann Brea (Arcor), Cristiano Rattazzi (Fiat), Aldo Espósito (curtidores), Jorge Sorabilla (TN Platex), y los dirigentes bonaerenses Osvaldo Rial y Pablo Challú, cuya presencia fue pedida por Scioli seguramente avisado del incipiente descontento de los industriales bonaerenses con la conducción nacional de la UIA que se generó cuando se conformó la lista de autoridades.

Scioli abrió la charla declarándose «identificado con las políticas productivas», y recordó que en la provincia que gobierna se produce un 40% del PBI. A su turno, De Mendiguren reiteró lo que viene diciendo desde que asumió la titularidad de la UIA: la necesidad de pasar del crecimiento al desarrollo.

El directivo recordó el slogan de la entidad, atribuido a Carlos Pellegrini, que afirma que «no hay Nación sin industria», pero le agregó un párrafo que en las circunstancias actuales parece cobrar más valor: «No hay industria sin empresarios».

Scioli pidió a cada uno de los dirigentes presentes que hablaran; hubo quienes cantaron loas al modelo productivo y a su propio sector y otros, como Betnaza, que hablaron de la imposibilidad de las pymes bonaerenses de ajustar sus ganancias por inflación, lo que pesa sobre lo que pagan por Ingresos Brutos. Arlía le respondió que estaban trabajando el tema con expertos de la UIA bonaerense (UIPBA), pero no adelantó cuál será la decisión. El hombre de Techint también se quejó de las importaciones de tubos de acero a precio de dumping, otro caso que lo aleja del Gobierno nacional, y al que el gobernador no pudo dar satisfacción.

La mayor queja, sin embargo, fue contra las tasas que algunos municipios aplican sobre cuestiones tan insólitas como la «publicidad» (gravan hasta los calcos en los quioscos) y la «mercadería en tránsito» (dijeron que es casi una «aduana interna», prohibida por la Constitución). Scioli lo estudiará.

Nicholson insistió con un tema aparentemente poco atractivo para el público en general, pero que se ha convertido en una verdadera espada de Damocles para las empresas radicadas en la provincia: la imposibilidad de contratar pólizas por accidentes ambientales con empresas de seguros generales. La ley de riesgos ambientales sólo permite los seguros de caución, poco efectivos para cubrir esta clase de riesgo. Scioli prometió estudiar el tema, pero dijo que se trataba de una ley nacional que debía ser modificada por el Congreso.

En la conferencia de prensa, le preguntaron a De Mendiguren si estaba a favor de la reelección de la Presidente y del gobernador. «En estas reuniones no se habla de política. Obviamente, los proyectos que presentamos no son para los próximos cuatro meses», admitió.

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