15 de octubre 2010 - 00:00

Recomiendan arreglar con Club de París

Miguel Kiguel
Miguel Kiguel
Blanquear las estadísticas oficiales de inflación, pobreza y crecimiento parece ser el mayor miedo del Gobierno en el momento de pensar en una vuelta al FMI. Aunque el Ejecutivo explica que no va a dejar al organismo volver con las «recetas mágicas» de 2001, los expertos coinciden en que en realidad hay un problema de transparencia en las políticas económicas del país. Actualmente, son sólo cuatro los países -de los 187 que conforman el organismo- que no aceptan el artículo IV de la carta orgánica del Fondo, que establece el régimen de auditorías: Venezuela, Ecuador, Somalia y -claro- la Argentina.

Como quedó demostrado después de la visita a Alemania de la presidente Cristina de Kirchner, incluso para saldar la deuda con el Club de París se requiere el visto bueno del Fondo. Son unos u$s 6.700 millones los que la Argentina le debe a este organismo, de los cuales el principal acreedor es justamente el país liderado por Angela Merkel, con el 30% de la deuda.

A nueve años del default, la vuelta a los mercados todavía parece lejana. Este aislamiento del crédito internacional -amparado en un alto nivel de reservas del Banco Central y el fondeo a través de cajas como la de la ANSES- podría incluso derivar en sanciones por parte del Fondo.

El ex director para el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Claudio Loser, y Miguel Kiguel, titular de la consultora Econoviews, dieron su versión sobre la relación de la Argentina con la comunidad internacional.

Claudio Loser 

  • El artículo IV es una obligación que tienen todos los países que están en el Fondo. Aparte de la Argentina hay muy pocos países que rechazan tener la consulta de este artículo. Incluso en naciones complicadas como Irán hay consultas anuales y bianuales. El Gobierno se colocó en un extremo en que ve esto con un cristal negativo, cuando es en parte entrega de transparencia e información para el conocimiento del resto de los países. Acá lo presentan como una invasión de una entidad extraña. 

  • En términos internacionales no se gana nada rechazando este punto. Mientras no se cumple con este requisito, no se puede pedir prestado al Fondo, claro. Pero también puede haber otro tipo de sanciones. La peor y que hoy se ve casi imposible sería la expulsión. Además, el país podría ser excluido de la asamblea anual. Por otra parte, si hay otra asignación de derechos especiales de giro podrían no ser recibidos. Es difícil de analizar, porque no hay demasiados antecedentes de un país que se niegue a cumplir. 

  • Evidentemente, da la impresión de que la Argentina tiene miedo de discutir su política y sus estadísticas a nivel internacional. No se quieren dar a conocer los problemas de análisis, fundamentalmente de inflación, pobreza y crecimiento económico, que me parece que está sobreestimado, debido a que la medición de la inflación es muy baja.

    Miguel Kiguel 

  • Existen dos formas de acordar con el Club de París. Una sería con reservas, algo que es imprudente, ya fue descartado y podría producir volatilidad cambiaria. La otra es a través de un plan de pagos que -obviamente- requiere un programa con el Fondo. 

  • Hoy la Argentina en el FMI es vista como un socio venido a menos, que perdió prestigio. Es una decisión propia estar entre este grupo de países (Ecuador, Somalia y Venezuela).  

  • El país genera temores porque no cumple con las reglas básicas que sigue el 99% de los miembros, incluso países como Irán. La consecuencia es que tengamos un bono que rinde el 7% a dos años y países como México tienen el mismo rendimiento en un bono a 100 años. 


  • En el mundo ya no entienden al INDEC. Se transformó en un capricho que hoy sólo sirve para ajustar los bonos por CER. La realidad es que salvo cinco integrantes del Gobierno nadie le cree. Es un aggiornamiento del diario de Yrigoyen.
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