17 de septiembre 2013 - 00:00

Recuerdos por Lehman (con autoelogios)

Washington - El presidente estadounidense, Barack Obama, recordó ayer el quinto aniversario de la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, que desencadenó la mayor crisis financiera desde 1929. Recordó que queda trabajo por hacer para evitar que se repitan los problemas que condujeron a esa situación.

En una conferencia, repasó aquel 15 de septiembre de 2008, aunque aseguró que EE.UU. volvió a crear riqueza y pasó de una tasa de desempleo de más del 10% al 7,3%.

Obama dijo que desde que llegó a la Casa Blanca en 2009 su prioridad fue acabar con los efectos de una crisis que arruinó a grandes entidades financieras, hundió Wall Street y llevó a EE.UU. a su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, efectos que aún se notan. "En cuestión de unos pocos días y semanas de miedo, algunos de los mayores bancos de inversión del mundo quebraron, los mercados se desplomaron y los bancos dejaron de dar préstamos a familias y pequeños negocios", recordó Obama.

A fines de 2008, el PBI de la primera economía mundial caía a un ritmo anualizado del 8% y se destruían unos 800.000 empleos al mes, algo que arrastró a todas las grandes economías mundiales y se amplió con una crisis de deuda pública como la que sufre Europa. Obama destacó que su Gobierno incentivó el gasto en infraestructuras, en servicios públicos, modificó las normas hipotecarias, rescató al sector automotor y consiguió la aprobación de una reforma sanitaria para extender la cobertura médica a los más vulnerables.

No obstante, reconoció que el país aún no está donde "necesita estar" y queda trabajo por hacer para reducir la desigualdad y poner en marcha las nuevas regulaciones bancarias antes de fin de año.

Hace algo más de tres años que el Congreso aprobó la reforma financiera conocida como "Dodd-Frank", pero aún dos tercios de las regulaciones contenidas en ese proyecto legislativo no se han implementado, pese a que son vistas por el Gobierno de Obama como la base para prevenir un nuevo desplome financiero.

En un comunicado, el secretario del Tesoro, Jack Lew, describió la crisis de 2008 como un evento único en la historia económica moderna, que no se debió a una sola causa, sino a una acumulación de "excesivos riesgos, demasiado endeudamiento y una estructura reguladora desfasada". Lew, que fue un alto ejecutivo de inversiones de Citigroup entre 2006 y 2008, pidió rapidez para completar los elementos restantes de las regulaciones financieras.

Obama dijo que, tras los progresos de los últimos años, muchos siguen "luchando por mantenerse en la clase media" y es necesario "poner escaleras de oportunidad para los más pobres".

Cinco años después de la caída de Lehman, algunos de los ejecutivos en los puestos más relevantes de Wall Street y responsables por no haber avisado de los peligros de las prácticas crediticias arriesgadas, disfrutan ahora de retiros dorados. Por ejemplo, Richard Fuld, consejero delegado de Lehman Brothers cuando se declaró en quiebra, es ahora propietario de una discreta firma de asesores y mantiene su fortuna de más de u$s 500 millones que amasó entre 2000 y 2007 gracias a prácticas consideradas abusivas y fraudulentas.

Agencia EFE

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