28 de octubre 2009 - 00:22

Reforma: doble filtro a partidos y un intenso proceso de 120 días

Boicot opositor a lanzamiento del proyecto que limita competencia electoral. Baches

Reforma: doble filtro a partidos y un intenso proceso de 120 días
Con la tribuna opositora desierta, postal del boicot contra el proyecto K, Cristina de Kirchner blanqueará hoy su plan de reforma política que fija un régimen de primarias, duros filtros a los partidos y un trámite que concentra el proceso electoral en 120 días.

Al atardecer, en el Salón de las Mujeres, la Presidente deberá conformarse con el habitual staff del peronismo amigo: los caciques de la oposición desecharon, uno tras otro, la invitación de la Casa Rosada para participar del anuncio oficial de la reforma política.

El dato excede los formalismos: el bloque anti-K, que en este caso se nutre de la UCR, el PRO, el PJ disidente y la Coalición Cívica, anticipa con su inasistencia el rechazo al proyecto que el Gobierno pretende aprobar antes del recambio legislativo del 10 de diciembre.

Un mapeo permite, a simple vista, detectar que la pulseada en torno a este plan K repite los alineamientos de la ley de medios K: junto al PJ asoman el socialismo de Hermes Binner -no estará por «otro compromiso» (ver aparte)- y el centroizquierda, que mandará algunos delegados.

Pero en este turno el desafío es mayor. Por ser una reforma electoral, requiere de mayoría especial. Es decir: a la hora de votar, tendrá que contar en Diputados con 129 positivos -y 37 en Senado- sentados en las bancas. Lo logró, días atrás, con la ley de medios.

Anoche, con el proyecto encriptado entre el despacho de Aníbal Fernández y el de Florencio Randazzo, con la lapicera última en manos de Carlos Zannini, el Gobierno preparaba el acto de hoy como un avance que, sin embargo, presenta múltiples puntos complejos. 

  • Filtros. El argumento de «fortalecer los partidos», manoteado por Cristina de Kirchner y los voceros K, se usa para defender la existencia de dos duros filtros que tendrán los que quieran participar en la elección general. Por un lado, para que un partido pueda existir, deberá contar con un padrón de afiliados equivalente al 4 por mil del padrón general nacional, es decir, 108.361 adherentes, que deberán «mantenerse» en cada elección. Por otro, para llegar a la general, deberán obtener en la primaria un mínimo del 3% del padrón, que en el país representa 812.706 votos. Además, deberán cumplir esos requisitos en cada uno de los 24 distritos para poder presentar candidatos a legisladores nacionales. En Buenos Aires, por caso, deberá superar los 301.660 votos; en Santa Fe, los 69.900; en Córdoba, sumar más de 71.089; en Capital, 77.490; y en Mendoza -por citar los cinco territorios más populosos-, 34.250 votos. Si supera el 3% a nivel nacional, pero no en algunas provincias, esa fórmula presidencial podría quedarse sin candidatos a diputados y senadores en algunos distritos. Esto, incluso, si se trata de listas únicas.

  • Esos números son, según el criterio de la oposición e incluso para algunos oficialistas, demasiado altos, porque dificultan la posibilidad de la competencia de varios partidos, sobre todo, los más chicos. Eso puede, a priori, tener un efecto: que se fuercen las alianzas por temor a no llegar, en la primaria, a los mínimos establecidos, con lo que la oferta electoral se achicaría.

  • Se habla, incluso, de objeciones legales a la ley en caso de que sea aprobaba tal como será enviada por el Ejecutivo con los pisos del 3% para votos y del 4 por mil para afiliados. O, en todo caso, que esos valores deban «renegociarse» en el Congreso para, por ejemplo, obtener el respaldo de partidos menores, como el PS, o de aliados eventuales, como Proyecto Sur de Fernando Pino Solanas o Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella.

  • Los plazos, en tanto, se acortan: el texto K establece un proceso electoral hiperconcentrado que arranca 120 días antes de la elección general, pautada para el cuarto domingo de octubre, de manera tal que en junio deberán inscribirse las alianzas, en julio presentarse los candidatos, y la interna abierta, obligatoria y simultánea -que llaman «primaria»- sería en agosto. En paralelo, se acorta y se limita la campaña electoral, que quedará, en el capítulo TV, reducida a lo que distribuya el Estado sin posibilidad de publicidad privada.

  • Dos puntos estaban, anoche, en veremos: uno refiere al sistema D'Hont que se propondrá para repartir las bancas, pero que podría colisionar con el cupo femenino, de modo que se debería configurar un sistema mixto. El otro aspecto se vincula con los avales necesarios para poder ser candidato en la interna de un partido: el proyecto K habla de que un postulante deberá obtener el aval de cinco distritos para poder competir, lo que también limitará la participación en las primarias de cada agrupación.


  • Pablo Ibáñez

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