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Reforma laboral: nueva versión del proyecto admite empleados sin contrato
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Los “trabajadores independientes” aparecen como la figura más controversial para la CGT. Triaca se reunirá hoy con la mesa chica.
Encuentros. Triaca ayer se cruzó con parte de CGT en una jornada internacional contra el trabajo infantil. En la foto con Funes de Rioja (UIA), el nobel de la Paz Kailash Satyarthi, Guy Ryder (OIT), Valeria Mazza y Gerardo Martínez.
Tanto el proyecto original como el nuevo borrador mantienen la flexibilización del término "irrenunciabilidad", que hasta ahora impide al trabajador resignar un contrato individual superador del colectivo. La diferencia es que el texto actualizado prevé que en caso de ser una modificación sustantiva de las condiciones laborales el empleado podrá pedir su homologación ante una autoridad de aplicación.
Entre el primer y el segundo texto se sostiene la creación por convenio colectivo de los "bancos de horas" como reemplazo de las horas extra (cada trabajador podría acomodar, en acuerdo con el empleador, la distribución de parte de la jornada laboral) aunque la nueva versión demandará de una "comunicación fehaciente" de su instauración a la plantilla de personal. Y modifica los contratos a tiempo parcial para ajustarlos a las jornadas habituales consagradas por convenio en lugar de las calculadas por semana.
También flexibiliza el "ius variandi", una figura que hasta ahora frena los cambios unilaterales en un contrato laboral producidos por el empleador y habilita al trabajador a considerarse despedido o bien accionar judicialmente y ser repuesto de inmediato en su tarea. En la nueva versión el empleado podrá ir a juicio (el anteproyecto previo lo frenaba) pero eso no implicará su reposición.
Mientras que mantiene la exclusión del cómputo para las indemnizaciones del aguinaldo y las bonificaciones, aunque repone las horas extras y las comisiones, marginadas de la versión previa. También se rehabilitó el plazo de dos años para la prescripción de los créditos laborales. La actualización de esos créditos, sin embargo, se harán vía ajuste del índice UVA y según la última versión del proyecto no podrán tomar en cuenta intereses.
Para las negociaciones salariales, las iniciativas oficiales coinciden en prohibir la incorporación de sumas no remunerativas. La diferencia es que la última versión establece que en casos excepcionales el Ministerio de Trabajo podrá autorizarlas, algo que en los hechos existe en la actualidad.
También sostiene la ampliación de licencias para padres con hijos recién nacidos que serán de 10 días, pero el último borrador agrega algunos beneficios: tres días por fallecimiento del cónyuge, cualquiera fuese el vínculo formal o informal de la pareja; dos días por trámites de adopción, y cinco días por tratamientos de reproducción asistida.
Otro punto relacionado con la litigiosidad que incorporaba el primer proyecto era el certificado de trabajo del artículo 80 de la ley de Contrato de Trabajo. Aquella versión eliminaba la sanción de tres sueldos por la falta de presentación a pedido del empleado, pero a instancia de los sindicalistas y sus abogados la penalidad fue repuesta.
De la versión original del proyecto se mantiene casi sin cambios los capítulos relacionados con el blanqueo laboral (con la excepción de las bajas en las contribuciones patronales, que como anticipó este diario irán en la reforma tributaria), el relanzamiento de las pasantías o "prácticas formativas no laborales" y la creación de una Agencia Nacional de Tecnologías de Salud (Agnet) para poner un límite a los juicios contra obras sociales sindicales y prepagas. Sobre todos esos ítems existía un preacuerdo con la CGT. Respecto de la agencia, en particular, el nuevo proyecto añade la participación de directivos de las obras sociales en un Consejo Asesor.


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