12 de diciembre 2016 - 00:00

Reforma y Ley del Mercado

Reforma y Ley del Mercado
  Aprovechamos el nuevo feriado para adentrarnos en la reforma a la ley del mercado de capitales. Cuando el 31 de marzo de 1935 Ernesto Bosch creo el Banco Central de la República Argentina, lo hizo bajo la premisa de que fuera una entidad autárquica, como mecanismo de salvaguarda del crédito de la Nación -la riqueza de los ciudadanos- de los avatares de la política. Según Raúl Prebisch, quien fuera su gerente general hasta el 18/10/43, incluso "las propuestas de Justo -amigo personal y presidente de la Nación- se "estrellaban" ante esa figura que era Bosch". Sirviendo bajo cuatro presidentes, Justo, Ortiz, Castillo y Farrel, Bosch ostenta el récord de haber dirigido el Central durante poco más de una década, renunciando el 18 de septiembre de 1945, a los 82 años (murió el 22/8/51), para poder participar al día siguiente en la Marcha de la Constitución y la Libertad en contra de la gestión de Farrel y Perón (la que fuera la mayor manifestación cívica de la primera mitad del siglo XX). Esto abrió la puerta para que el 25 de marzo de 1946, Farrel nacionalizara el Banco con el decreto ley 12.962 y el Central perdiese su independencia política. Si algún valor le dio Bosch a su gestión fue el de la autarquía, renunciando cuando entendió que sus convicciones personales podían ponerla en riesgo (a Prebisch lo echa tres días después de la llegada de Farrel a la vicepresidencia, porque el giro de este hacia la marxista teoría de la dependencia había vuelto insostenible la relación). Hoy los ciudadanos celebramos -y el gobierno se honra- que el BCRA haya recuperado su autarquía y le diga que "no" al presidente Macri o al ministro Prat Gay, cuando los intereses de la Nación están por encima de la coyuntura. Un aspecto no menor pero bastante menos conocido de la actuación de Bosch fue la creación en 1937 de la Comisión de Valores, que también presidía. Si bien la Comisión -integrada por representantes de todo el sistema financiero, con el objeto de garantizar su autarquía e independencia política- tenían formalmente una función consultiva, en la práctica ejercía el control de oportunidad y legalidad sobre las emisiones de títulos valores y ninguna emisión publica -las privadas estaban bajo el cuidado de la Bolsa de Comercio, aunque eventualmente también caían bajo la órbita de la Comisión- se realizaba sin su aval. El 23 de mayo de 1946, con el decreto 15.353, Farrel nacionaliza la Comisión y le quita toda independencia política. Mañana volvemos a los mercados y seguimos con esta historia.

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