30 de mayo 2014 - 00:00

REGIONALISMO: Un banco sin fondos pero con cargos

Se resiste a nacer. Viene amagando con ser una realidad desde 2007; promete revolucionar el sistema financiero sudamericano, pero sin emitir señales que den certidumbre, que inviten a creer en la promesa. Cada tanto se muestra y pavonea como la solución a muchos de los problemas de dinero en la región, pero luego se esconde en el cajón de las proclamas incumplidas. Para algunos es algo de lo que las futuras generaciones latinoamericanas estarán orgullosas. Para otros, una utopía. Y para terceros, directamente, una pavada inventada en estos tiempos de pseudosocialismo del siglo XX, para que se pierda tiempo, o peor, que se robe dinero (Mario Vargas Llosa).

Lo cierto es que hay que ser muy creyente en la revolución bolivariana para seguir pensando que el Banco del Sur será alguna vez una realidad. Y que funcionará en serio.

Hubo novedades en los últimos días. En Quito, Ecuador, en el marco de la Reunión Ordinaria del Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), los cancilleres resolvieron definir hasta junio la metodología para elegir un mes más tarde al presidente y a los directores del banco. En otras palabras, avanzaron en lo más importante que tiene que tener para un político un proyecto de este tipo: los cargos. El bloque se prometió a sí mismo avanzar en este punto crucial. Se definirá un plan estratégico y se escogerán los integrantes de la Junta Directiva, así como el presidente o presidenta del Banco en el marco del Consejo Económico de la Unión de Naciones Suramericanas que se realizará de Buenos Aires el próximo 24 y 25 de julio.

El entusiasmo aumenta entonces. Pronto habrá lugar para crear cargos que ocuparán políticos de los países integrantes del Banco (Argentina, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Ecuador y Brasil).

En la reunión de Quito surgió luego una pregunta clave de un periodista local: ¿está el dinero para que el Banco del Sur empiece a funcionar como un banco que preste plata? Allí empezaron las dificultades en la explicación de la estrategia por seguir. El canciller ecuatoriano tuvo que ser sincero. Ricardo Patiño contestó: El Banco no tiene recursos porque no hay una cuenta abierta, aclarando que aún no se sabe cuándo existirá. En otras palabras, se avanza con el Banco del Sur y la creación de los puestos políticos que los dirigentes de la región ocuparán en Caracas, donde tendrá la sede la entidad. Pero no hay novedades sobre el dinero que debe administrar ese banco y, de hecho, ni siquiera se pensaron los procedimientos financieros para crearlo.

Habrá que esperar entonces un tiempo más. Quizás algunos años más, hasta que el Banco del Sur se convierta en una realidad. Mientras tanto, será un extraordinario destino político para algún destierro de lujo.

Nada nuevo para la historia de la entidad. El Banco del Sur surgió en 2004 por iniciativa de Hugo Chávez, que convenció a Néstor Kirchner y a Luiz Inácio Lula da Silva para que al menos lo escuchen. Se trataba de un proyecto de entidad financiera sudamericana destinada a reemplazar al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial (BM) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El bolivariano pensaba en una entidad monetaria que se convirtiera en prestamista de los Estados miembro cada vez que los sistemas financieros se ensañasen contra algún Gobierno y forzasen los destinos de las políticas económicas nacionales y populares. Más o menos lo que está viviendo la Argentina en estos tiempos.

La idea formó parte de todas las múltiples reuniones de los jefes de Estado desde aquel 2004, y el 9 de diciembre de 2007 se firmó su creación en Buenos Aires, durante el día previo a la asunción de Cristina de Kirchner en su primer mandato. A partir de allí, cada seis meses el Banco fue lanzado y relanzado; siempre con fotos de rigor. El 12 de junio de 2013, en Caracas, se firmó su organigrama y se anunció que, sólo en un principio, manejaría unos u$s 20.000 millones, que servirían como escudo de defensa de los Estados firmantes para eventuales ataques especulativos.

Qué bien le vendría a la Argentina que el Banco del Sur hubiera sido una realidad y que ese dinero sirviera hoy para fortalecer las reservas. Lamentablemente, hasta ahora, ningún país miembro envió un solo dólar. El problema, como bien lo explicó el canciller ecuatoriano, es que ni siquiera tiene una cuenta abierta, pese a ser un banco.

@cburgueno

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