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Regreso a casa
El proyecto de inserción internacional del rugby argentino requería tener un grupo estable de jugadores en el país, se armó uno con contratos centrales con la Unión Argentina de Rugby. Con sueldos atractivos para gente joven y con la necesidad de participar de un plan de preparación física, técnica y giras, esos jugadores debían elegir si jugar o no en sus clubes en los pocos tiempos libres que dejaba ese calendario de la Unión Argentina de Rugby. Claro, todos salvo los contratados de Buenos Aires.
Mientras se jugó en Sudáfrica en la Copa Vodacom, para los profesionales casi no hubo chances de volver al rugby doméstico ya que el fin de ese torneo se encimaba con la actividad Puma de partidos internacionales en junio que enseguida era seguida por la preparación hacia el Rugby Championship y luego este torneo. Al finalizarlo, quedaban tres o cuatro semanas antes de emprender el viaje a Europa para la serie de test-matches en noviembre. Y se acababa el año.
No fue así este año. Al cambiar de destino y jugar en la Pacific Rugby Cup, el tiempo empleado en Australia fue menor, dejando un hueco de poco más de un mes entre el regreso de jugar con Los Pampas XV y el comienzo de la actividad internacional. Ahí, la necesidad de los jugadores de regresar a sus clubes.
A diferencia de otros deportes, el rugby suele generar una sensación de pertenencia única con el club. Tanto Landajo como Cubelli tienen grabado a fuego los colores del CASI y Belgrano respectivamente. Hay poco movimiento horizontal en el rugby local, de cambiar de clubes suele ser para viajar al extranjero o a lo sumo quienes se mudan de provincia. Esa pertenencia hace que los jugadores nunca dejen de ser de un club, de participar en la medida de lo posible.
Entonces, los jugadores de Buenos Aires vieron imposibilitado mantener sus contratos y jugar localmente. Optaron por renunciar a la UAR y estar disponibles para su club. Así como ellos tuvieron la libertad de hacerlo, la UAR tuvo la misma libertad de aceptarles esta renuncia. Quedará en la decisión del entrenador nacional si vuelve a convocarlos, si su juego lo amerita.
Además de Landajo y Cubelli que fueron los medioscrums de Los Pumas en todo 2013 y deberían mantener esa lucha mano a mano por la camiseta número 9 del seleccionado, también renunciaron otros tres jugadores: Manuel Montero que estuvo todo el año pasado lesionado y los jóvenes Matías Moroni y Tomás Lavannini. Lavannini seguirá su carrera en Europa; los otros cuatro pudieron disfrutar de volver a jugar con la camiseta de sus clubes.


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