- ámbito
- Edición Impresa
Remes, sobre Grecia: "Estamos ante un cóctel explosivo"
«Ayuda de europa y fmi hubiera sido como dar u$s 240.000 M a la Argentina en 2001. Ni se lo analizó», dijo
Abril de 2002. El entonces ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, escucha de parte del jefe de la misión del FMI, Anoop Singh, su propuesta de ajuste para salir de la crisis. Hoy, el ahora embajador argentino ante la UE, asegura que el plan propuesto por el Fondo para Grecia es igual al de esos días.
Periodista: ¿Pueden compararse la crisis de la Argentina de 2001 y la de Grecia 2010?
Jorge Remes Lenicov: Hay similitudes notables. En ambos casos hay un tipo de cambio fijo. En los dos ejemplos se vivían fuertes caídas en los niveles de producción. Hay déficits fiscales crecientes e ingobernables y problemas de deuda. En este último punto, Grecia tiene un monto mayor que el que tenía la Argentina, pero nosotros debimos enfrentar vencimientos más cercanos y con intereses más graves. Las diferencias serían que en la Argentina hubo caída de depósitos y fuga de capitales, lo que no se está viendo en Grecia.
P.: ¿Las ayudas comprometidas en aquel momento en la Argentina y en este ejemplo griego son similares?
J.R.L.: Para nada. Grecia obtuvo unos u$s 140.000 millones, lo que implica un 60% del PBI. Sería un equivalente a u$s 240.000 millones nuestros a 2001, lo que obviamente nunca logramos ni siquiera analizar.
P.: ¿Los planes de ajuste comprometidos son similares?
J.R.L: Mucho. Grecia se comprometió a subir el IVA al 23%; aumentar los impuestos a los combustibles, bajas salariales del 16%, flexibilizar su mercado laboral, cambiar el sistema previsional y reducir al mínimo la inversión pública. Es igual a lo que nos obligaban a hacer a nosotros durante los últimos años de la convertibilidad. Lo que se le pide a Grecia es lo mismo que se le pedía en su momento a Fernando de la Rúa.
P.: ¿Por ejemplo?
J.R.L.: Ricardo López Murphy intentó una baja del gasto público brutal e histórica, que no pudo aplicar. Domingo Cavallo debió subir impuestos y bajar un 13% los salarios.
P.: Las imágenes que se ven de Grecia hacen recordar el final de la convertibilidad. ¿Son asimilables?
J.R.L.: El Parlamento griego aceptó un ajuste y la gente está en las calles. Es entonces algo similar a lo de fines de 2001. Acá hay, además, otros agravantes. El ajuste social es fenomenal, basado en reducir salarios y subir impuestos, cuando los trabajadores ni crearon ni tienen la culpa de las crisis.
P.: ¿Puede funcionar el ajuste en el caso griego?
J.R.L.: Es durísimo. Cómo se hace para reducir 10 puntos de déficit sobre PBI con un ajuste, en recesión y salir airoso es algo que no tiene precedentes.
P.: Este ajuste fue propuesto por el FMI. ¿Cambió en algo el Fondo en estos 10 años?
J.R.L.: Si se escucha a Dominique Strauss-Kahn, se percibe cierta evolución. Pero luego, los planes que se aplican son los mismos de hace 10 años, como si no se hubieran aprendido nada de la historia. Puede suponerse que las cúpulas intentan algo, pero las burocracias frenan esos cambios conceptuales.
P.: América Latina, en 2001, estaba acostumbrada a ajustes periódicos y crónicos; pero Europa no. ¿Cómo se asimila ahora la situación griega en la UE?
J.R.L.: Sacando la crisis del año pasado, los últimos 15 o 20 años de la UE fueron de crecimiento sostenido, tanto del producto como del gasto público. No hay en la memoria reciente alguna crisis de este tipo, lo que complica aún más la situación. Este tipo de situaciones era común en América Latina o el este asiático, pero no aquí. Estamos ante un cóctel explosivo.
P.: Parte de la comparación en ambos casos es el tipo de cambio fijo. La Argentina salió de la convertibilidad. ¿Puede hacerlo Grecia?
J.R.L.: Es más difícil en este caso. Nosotros teníamos simplemente una ley que cambiamos con otra ley. El euro surge de un tratado internacional basado en una unión monetaria, donde las economías se comprometen a cumplir metas macro similares. Salir de un esquema así es más complejo e impredecible.
P.: ¿Puede España caer también en la misma situación que Grecia?
J.R.L.: Ese país tiene la ventaja de ser una economía más grande y diversificada, con una menor deuda y mucho menos exposición.
P.: ¿Sorprendió a Bruselas (sede de la UE) esta crisis?
J.R.L.: En parte sí. Había mucha confianza y se suponía que los controles funcionaban.
Entrevista de Carlos Burgueño

