La polémica sobre Sáenz pesaba desde noviembre de 2011, cuando el Gobierno socialista de Zapatero decidió indultarlo en su último consejo de ministros.
El consejero delegado del Santander había sido condenado por el Tribunal Supremo español a tres meses de prisión y de inhabilitación por un delito de acusación falsa que se remontaba a 1994, cuando era presidente de Banesto.
En febrero, el Tribunal Supremo anuló parte del indulto, señalando que el Ejecutivo se había extralimitado en sus funciones. La Corte dejó la decisión de si sus antecedentes penales lo inhabilitaban para seguir ocupando sus puestos en manos del Banco de España, que aún no se había pronunciado al respecto.
El órgano supervisor reaccionó ayer a la dimisión de Sáenz asegurando a través de fuentes oficiales que se trata de una decisión "positiva que contribuirá a fortalecer la solidez del sistema financiero español".
| Agencia EFE |


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