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Renunció Renzi tras sufrir una dura derrota en el referendo
El primer ministro italiano había supeditado su continuidad a la aprobación de la medida, que limitaba el poder del Senado. “Asumo la responsabilidad”, afirmó anoche. Había incertidumbre en la Unión Europea por el impacto de la crisis política.
Salida. El primer ministro Matteo Renzi había llegado al poder en febrero de 2014, después que el Parlamento le retirara el voto de confianza a su predecesor Enrico Letta. Nunca fue elegido por electorado.
La dimisión de Renzi abrirá una crisis política en Italia y desestabilizaría la tercera economía de la Unión Europea (UE), señalaron expertos. Después de la victoria del "brexit" en Reino Unido y de Donald Trump en Estados Unidos, la posibilidad de ese escenario genera más incertidumbre en toda Europa.
La votación se convirtió en un plebiscito sobre el primer ministro italiano quien inicialmente vinculó su continuidad al frente del Gobierno con la victoria del "Sí", aunque luego lamentó haberlo relacionado. Anoche, el partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, exigió su renuncia poco después de que se conocieran los primeros sondeos de boca de urna.
Poco después se sumaron al pedido otros dos partidos de centro-derecha, Liga del Norte y Fratelli d'Italia.
Renzi, en el poder desde 2014, propuso cambios a la Constitución de 1948, entre ellos una drástica reducción de los poderes del Senado con el fin de facilitar la gobernabilidad -el país ha tenido 60 gobiernos en 70 años de democracia- y acelerar el proceso legislativo.
Para ello defendió el fin del actual sistema parlamentario, el llamado "bicameralismo perfecto" que otorga el mismo poder a la Cámara de Diputados y al Senado, y la reducción del número de senadores, de 300 a unos 100.
La mayoría de la clase política, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, e incluso críticos de la propia formación de Renzi, el Partido Democrático (PD), se opusieron a una reforma que, según ellos, otorgaba demasiado poder al cargo de primer ministro.
La campaña sobre la reforma encendió los ánimos y dividió el país e inclusive a las familias entre los que votan sí y aquellos que optaron por el no.
Reforzado por la ola populista que terminó con la victoria del "brexit" en el Reino Unido y de Donald Trump en Estados Unidos, el líder de la formación antisistema Movimiento 5 Estrellas, el cómico Beppe Grillo, se convirtió en el vocero de quienes se opusieron a la reforma, y en el rival directo de Renzi.
Fiel a su lenguaje crudo, llegó a tildar a Renzi de "cerda herida" y tras pedir a los italianos que voten "con las tripas", advirtió que pedirá elecciones anticipadas en caso de victoria del "No".
"Se gane o se pierda da lo mismo, el país está partido por la mitad", concluyó con inusual tono afligido Grillo.
La reforma de Renzi desató también importantes críticas de prestigiosos intelectuales y expertos en la Constitución, quienes consideran las nuevas medidas "un retroceso democrático", de corte "autoritario".
La mayoría de los votantes rechazó el método con el que Renzi quiso reformar la Carta Magna, redactado tras la Segunda Guerra Mundial y que tuvo como objetivo evitar el surgimiento de otro dictador como Benito Mussolini.
"Voté un no claro", declaró Fernando Angelaccio, de 77 años, tras acudir a las urnas en Roma. "La Constitución no se toca. Renzi sólo quiere más poderes, su prioridad es salvar a los bancos no a los jubilados", aseguró.
"Quizás esta reforma funcionaría en Suecia y en Alemania, pero no aquí", dijo por su parte la abogada Giovanna Rossi. "Si las leyes no son aprobadas por las dos Cámaras, se abre aún más la puerta a criminales", afirmó.
| Agencias AFP, DPA, EFE, |
ANSA y Reuters


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