3 de agosto 2011 - 00:00

Réplica (previsible) en otras provincias

Previsiblemente, el «efecto Jujuy» -en el marco de la escalada de elecciones provinciales y nacionales- fogonea ya nuevas intrusiones, cortes de ruta y copamientos de edificios públicos en otros puntos del país, en reclamo a los gobernadores de soluciones habitacionales y de expropiación de tierras.

Un fenómeno de contagio con ribetes similares se evidenció a fin de 2010, luego de la usurpación que sufrió el porteño Parque Indoamericano y que, como en el caso jujeño, incluyó un desalojo policial que dejó el lamentable saldo de tres muertos.

En esta oportunidad, y por el momento de manera incipiente, en paralelo a la toma de predios que se vive en distintos puntos de Jujuy -aunque con epicentro en la convulsionada localidad de Libertador General San Martín-, se evidenciaron, por caso, dos focos de conflicto en Chaco.

Allí, el ministro de Gobierno del justicialista Jorge Capitanich, Juan Manuel Pedrini, logró a fuerza de promesas de soluciones concretas que se levante finalmente un piquete sobre la Ruta 11, a la altura del Barrio Toba, que era protagonizado por aborígenes de distintas etnias en reclamo de viviendas y asistencia alimentaria.

En paralelo, dirigentes del movimiento social Tupac Amaru exigieron ayer ante la Legislatura local la expropiación de un terreno -ubicado en Necochea y Jorge Luis Borges, en Resistencia- donde se asentaban cerca de 40 familias, que fueron desalojadas por el Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda.

Según el líder del movimiento social, Héctor «Pelado» Gómez, «esas familias que quedan a la deriva no tienen ninguna posibilidad laboral porque el sistema democrático de los últimos 30 años se las ha quitado».

«No queremos que pase lo de Jujuy, pero sabemos que el Estado tiene armas y nosotros vamos a resistir», advirtió.

En Neuquén, en tanto, un grupo de personas que mantiene una toma de tierras privadas en la Avenida del Trabajador y Gotlip, en la capital provincial, ocupó por unas horas el lunes el hall de ingreso al municipio para amplificar su reclamo de soluciones habitacionales.

En Córdoba, por su parte, un ramillete de familias tomó en las últimas horas un terreno en la localidad de San Francisco para iniciar allí la construcción de viviendas.

«Entendemos la necesidad y la demanda en tal sentido y no somos ajenos al déficit habitacional que vive la ciudad, pero no por ello se deben tomar medidas que puedan llevar a la mala convivencia entre vecinos y a la intolerancia», advirtió la Federación de Centros Vecinales local.

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