11 de abril 2012 - 00:13

Reposo, de síndico a procurador, para cubrir la vacante de Righi

Daniel Reposo
Daniel Reposo
Esteban Righi renunció. Por escrito, desgajó en su despedida una ráfaga de reproches para sólo un destinatario: Cristina de Kirchner. El procurador asumió que cada imputación que Amado Boudou descargó sobre su apellido tuvo, como mínimo, la cobertura presidencial.

A su regreso de EE.UU. Righi sondeó cuál fue la usina de la balacera del vice. Se convenció, confió ante íntimos, que su apellido fue invocado desde Santa Cruz durante el diseño previo de la incendiaria conferencia de prensa que el jueves dio Boudou.

No hubo, tampoco, mensajes contemplativos desde la Casa Rosada. El ahora exjefe de los fiscales habló con Carlos Zannini y comprobó que no existía voluntad en la cima del Gobierno para abortar su salida. Ayer redactó en tres carillas su renuncia. Y la envió.

Al atardecer, horas después de que trascienda la carta, la Presidente encabezó un acto en Casa Rosada donde anunció una medida que enfurece a Hugo Moyano. No mencionó, ni siquiera colateralmente, el expediente Righi. Se mostró relajada y chistosa.

La Presidente se movió, otra vez, con una agenda paralela: desde que estalló el affaire Ciccone no habló del tema que tiene como blanco móvil a su vicepresidente. Tampoco se refirió a la renuncia de Righi, un cargo con rango similar al de ministro de la Corte.

Hasta anoche no opinó ninguna voz oficial. Dos figuras laterales del dispositivo K, Gabriel Mariotto y Ricardo Forster, habían hecho el fin de semana cautelosas defensas del procurador. En privado, sin embargo, en el oficialismo todas son incógnitas.

«Tampoco creamos que éste es el Righi de los 70» dio pistas del relato oficial un funcionario. Supone la existencia de un engranaje conspirativo, combinado con una colección de errores propios y la percepción, extendida, de una etapa que empieza a terminar.

Relevo

Daniel Reposo, síndico general de la Nación, exfuncionario de la ANSES en tiempos de Boudou y escolta de Guillermo Moreno en la pulseada de Papel Prensa, fue propuesto ayer como reemplazo de Righi en la Procuración. Lo debe refrendar el Senado con una mayoría de dos tercios.

Reposo, que fue auditor interno del Ministerio de Economía, tiene postura tomada en el caso Ciccone. En recientes declaraciones a CN23 habló de un nexo entre los diarios Clarín y La Nación y la empresa Boldt para «desarticular el proyecto nacional» y «mellar el nombre de Amado Boudou».

Bonaerense y abogado, aunque se lo vincula con Guillermo Moreno, la irrupción de su nombre como futuro jefe de los fiscales se tradujo puertas adentro de la Casa Rosada como un respaldo explícito a Boudou.

Hay una segunda lectura. La secuencia completa -el golpe a Righi y la propuesta de Reposo- revela una jugada para preservar al vice sobre un criterio más fino: la defensa de Boudou por parte de la Presidente es, sobre todo, una autodefensa presidencial.

La raíz de la secuela es el allanamiento del miércoles pasado al departamento propiedad del vicepresidente en Puerto Madero. En Gobierno se señala que aquel procedimiento, además de «desnudar» -según el particular dialecto K- la actitud del juez Daniel Rafecas, fue leído por Cristina como el indicio de una avanzada en su contra.

«Boudou fue puesto por Cristina. Si lo entrega, ella es la próxima» dicen los traductores cristinistas.

En clave de pánico, el Gobierno entrevió -o creyó entrever- un complot en la decisión de Rafecas de ceder la instrucción de la causa Ciccone al fiscal Carlos Rívolo -y, además, dar lugar a sus requerimientos como el allanamiento- y en la pasividad de Righi.

Bloqueo

El Senado, más federal y diverso que Diputados, expresa la voluntad de las provincias. Una vez más, la Casa Rosada deberá lograr el alineamiento expreso de los gobernadores para conseguir que su candidato a procurador supere sin traumas esa instancia.

Detrás de esa frontera está la estrategia concreta de la Casa Rosada frente al caso Ciccone: administrar el trámite judicial. Refuta el argumento de que el expediente no tiene sustento jurídico contra el vice.

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