Todos los candidatos apoyados por el movimiento ultraconservador que aspiraban a estar en las urnas el próximo 6 de noviembre quedaron fuera de la campaña electoral al ser vencidos por los aspirantes más cercanos a la estructura del partido en las primarias celebradas en seis estados.
Los análisis de los resultados conocidos ayer apuntan al ala más conservadora de los republicanos como la gran derrotada frente al liderazgo republicano en la mayor serie de primarias en lo que va del año -sólo el próximo 3 de junio se votará en más estados, ocho-.
Las victorias de los aspirantes republicanos más moderados al Senado frente a sus oponentes del Tea Party en Kentucky, Georgia y Oregón, así como del contendiente a la Cámara de Representantes en Idaho, son las últimas muestras del desgaste de la corriente que dominó la retórica del partido desde 2010.
Con candidatos más sólidos y menos extremistas, los republicanos confían en recuperar el control bicameral del Congreso tras unas legislativas en las que se renovará un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara baja, donde todos los pronósticos apuntan a una continuidad del dominio conservador. Este escenario dejaría a la administración demócrata del presidente Barack Obama con un escaso margen de maniobra para sacar adelante sus principales proyectos, como la reforma migratoria, en sus dos últimos años de la Casa Blanca.
El Tea Party se hizo un lugar en la política estadounidense en las elecciones legislativas de 2010, cuando los republicanos recuperaron el control de la Cámara de Representantes, redujeron distancias con los demócratas en el Senado y varios de sus miembros empezaron a hacerse oír en el Capitolio.
Sin embargo, en las presidenciales y legislativas de 2012 los republicanos perdieron terreno y muchos responsabilizaron entonces al radicalismo de ese grupo de su derrota y pronosticaron el principio de su fin.
La única victoria de los ultraconservadores en las primarias de este año llegó la semana pasada en Nebraska, cuando Ben Sasse, del Tea Party, consiguió la candidatura republicana al Senado.
Los demócratas, en todo caso, siguen creyendo en sus opciones de mantener los seis escaños de ventaja que ahora tienen en el Senado y advierten del giro hacia la derecha del Partido Republicano.
"El ganador en las primarias (del martes) fue el ultraconservador Tea Party. La única diferencia entre los republicanos que cuentan con el apoyo del liderazgo y los miembros del Tea Party es el nivel de extremismo que presentan", dijo ayer la portavoz del Comité Nacional Demócrata, Pili Tobar.
Tobar afirmó que "el Partido Republicano y el Tea Party se han convertido en uno solo". "La guerra civil dentro del Partido Republicano ya terminó, y el Tea Party ganó moviendo al partido completo hacia la derecha", añadió la portavoz de los demócratas.
Matt Kibbe, presidente de FreedomWorks, un grupo que financia actividades del movimiento ultraconservador, también se pronunció en este sentido en declaraciones a The Washington Post, al manifestar que todos los aspirantes republicanos "hacen campaña ahora como candidatos del Tea Party".
"Todo el mundo está haciendo campaña contra el Obamacare (el sistema de salud pública que propugna el presidente) y contra el exceso de gasto de Washington", abundó Kibbe.
| Agencia EFE |


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