Res: presente y pasado del país en un mismo retrato

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Rosario - En el Centro Cultural Parque de España celebran en estos días el Bicentenario de la Revolución de Mayo con una exposición de arte contemporáneo: «Res. Acciones rosarinas». Una de las características más notables de la exhibición es su actualidad y, sin embargo, la muestra está ligada al pasado. La génesis del proyecto se remonta a poco más de un año atrás, cuando el director del CCPE, Martín Prieto y la coordinadora del espacio de arte, Lila Siegrist, invitaron al fotógrafo Res. Le pidieron que analizara el libro de imágenes rosarinas de los hermanos Santiago y Vicente Pusso, «Rosario entre dos siglos (1890-1910)», punto de partida de una muestra que si bien aborda la realidad del presente, hunde sus raíces en la historia.

Así, después de un año de trabajo y reflexión, el jueves pasado, junto al Río Paraná, en las Galerías del estupendo edificio portuario del siglo XIX remodelado por el catalán Oriol Bohigas, Res presentó sus «Acciones».

Para comenzar, en la sala de ingreso se levanta una de las precarias casillas de lata de la Villa Nuevo Alberdi. Trasladada al Centro Cultural, la vivienda exhibe el trabajo de Res y los pobladores, quienes a cambio de un salario, pintaron bellísimas formas geométricas sobre sus casas de chapas. Junto a esta sorprendente casilla (convertida en «obra de arte» como el mingitorio de Duchamp, por obra y gracia de Res), están las fotos de las casitas que ahora pueblan el barrio, ostentando sus colores radiantes y sus estupendos diseños geométricos. Con sus mejores galas, los eficientes pintores asistieron al vernissage.

El artista relata que pautó el trabajo durante charlas con la gente del lugar. En el texto del catálogo se pregunta a sí mismo cuánto habrán influido en su obra «La familia obrera», que Oscar Bony hizo posar a cambio de un jornal en el Instituto Di Tella, o «Recolecta», los carros de cartoneros que le prestaron en el Albergue Warnes a Liliana Maresca, quien los exhibió en el Centro Cultural Recoleta en 1990, como una precursora. Más allá de las versiones locales, a las que se suma el castillo de naipes que hizo erigir Nicolás Guagnini a cambio de dinero para presentar en el Premio Banco Nación, están las «obras» francamente reñidas con la ética del español radicado en México, Santiago Sierra, quien por el costo de una línea de cocaína le tatuó una raya en la espalda a un grupo de adictos, además de pagar para que unos negros se tiñan el pelo de rubio y unos inmigrantes casi analfabetos hablen en inglés.

La obra de Res participa de una genuina preocupación social. El artista cordobés ganó fama a fines de los años noventa y principios de este siglo con una serie de personajes fotografiados en los momentos previos a un hecho traumático, como su joven boxeador o un experimentado cirujano. Si bien se trata de trabajos previos al de Rosario, su inclusión en la muestra permite conocer en parte la trayectoria del fotógrafo. Con estas imágenes Res pone a prueba su lente, le exige que relate qué es lo que ha acontecido entre el antes y el después de un acontecimiento, durante ese tiempo que el artista escamotea a sabiendas, para poner al espectador en la obligación de imaginar ese momento.

Entre las fotografías de los hermanos Pusso, Res eligió una imagen de 1900 que retrata un grupo de trabajadores junto a los dueños de la empresa. Para recrear esa imagen de un tiempo casi idílico y armonioso que no volverá, Res fotografió los trabajadores de la empresa Malhe que ocuparon la fábrica luego de su cierre en 2009, y suplantó a los dueños por dos de los exultantes músicos de León Ferrari, por el flautista verde y el violinista rojo. Los músicos, realizados en espumoso poliuretano de colores, aparecen en la imagen sentados en sus sillas junto a los trabajadores, imponen una alegría esencial e inesperada, con un gesto de humor tan desopilante como enigmático.

Cuesta encontrarle un sentido a la exposición, en cierto modo tan desconcertante como los tiempos de esta efeméride patria. No hay un mensaje fácil para interpretar.

A la contundencia explícita de su obra política, Res contrapone la mayor sutileza sensible y conceptual. Sin embargo, hasta los más lúcidos analistas se extrañan al ver los retratos del padre de la Bandera, Manuel Belgrano, junto al del guerrillero Roberto Santucho, ambos equiparados, al menos, en las imágenes de sus rostros, que se recortan sobre las escalinatas del Monumento a la Bandera, bajo la llama votiva en memoria del soldado desconocido.

La fotografías tomadas desde gran altura con un procedimiento similar al del artista brasileño Vik Muniz, que «pinta» los espacios con gente u objetos, muestran decenas de personas vestidas de negro que de modo ordenado sombrearon con sus cuerpos los grandes planos diseñados con cintas. El rostro de Belgrano se asemeja al de los billetes de nuestra moneda, el de Santucho al de los dibujos callejeros del stencil.

Consultado el artista sobre las diferencias o afinidades de estos personajes, contesta que luego de leer los discursos de ambos, encontró coincidencias en un tema que pocos abordan y que a él le preocupa: «la inclusión de los pueblos originarios y nativos en la sociedad». Sobre este tema habló el escritor Osvaldo Bayer cuando viajó para la foto. Los expertos historiadores podrán reconocer -o negar- las afinidades ideológicas, pero la respuesta final de Res es práctica e irrebatible: «Son temas de los que hay que hablar, que por eso me interesa tratar».

La crítica Valeria González, escribe en el catálogo de la muestra: «Res cree que la cámara fotográfica, en vez de registrar el clímax de un hecho, revela las marcas dejadas por un fenómeno cuya verdad es inefable. Tan escurridiza e irrevocable como la presencia de quienes decidieron poner el cuerpo en las experiencias».

Con recursos como los del Museo de Arte Moderno de Nueva York, que para sumar intensidad a la muestra de Jackson Pollock llevaron el taller donde pintó sus obras, pero sobre todo con talento, un oficio envidiable y honestidad, Res termina por dejar a la vista su propia sensibilidad y sus dudas, tan expuestas como la de sus propios retratados.



* Enviada Especial

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