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Reservas, precios, independencia BCRA: no hay magia
2. Aumentar L: Es decir aumentan los pasivos remunerados y de corto plazo del Banco Central.
3. Bajar TP: Es decir, se reduce el crédito doméstico (por ejemplo, vende los títulos públicos que tiene en cartera a cambio de pesos y utiliza esos pesos para comprar los dólares para las Reservas).
La primera alternativa, la monetización plena de la compra de reservas, es incompatible con reducir la inflación. Como hemos visto, esta expansión monetaria sólo será absorbida sin impulsar el nivel de precios si coincide con un significativo incremento de la demanda real de dinero, un aumento exponencial que está lejos del comportamiento actual. Tal como estamos, el resultado de esta opción sería una inflación más alta.
Si la alternativa elegida fuera la 2., la esterilización total, lo que gana es tiempo pero en definitiva si la demanda real de dinero no crece muy rápidamente cambiará inflación presente por inflación futura. Al ser pasivos remunerados y de cortísimo plazo, el balance del Banco Central queda muy expuesto a shocks internos o externos que generen problemas para el roll-over.
Pero no todo está perdido. Si va por la alternativa 3., la reducción del crédito al sector público, el tamaño del balance del BCRA no cambia, sólo cambia su composición (que ganaría en cuanto a la calidad de sus activos). En consecuencia, sería la única alternativa que no es inflacionaria, ni en el presente ni en el futuro. Pero esta contracción del crédito doméstico es inconsistente con las necesidades de financiamiento generadas por el actual desequilibrio fiscal. Para poder ejecutar esta acción se necesita un Banco Central verdaderamente independiente, ya que tendrá que resistir las presiones del tesoro para no liquidar la tenencia de bonos.
La verdadera independencia del BCRA radica en la posibilidad de manejar independientemente su balance. Sabemos que la combinación de alto déficit fiscal con reducción de inflación y aumento de reservas es altamente improbable y ciertamente insostenible. En otras palabras, es necesario que el déficit fiscal baje para que el Banco Central pueda tener el margen de maniobra para poder reducir la inflación y aumentar las reservas. La credibilidad, y por ende el efecto sobre expectativas que pueda ejercer el BCRA, depende de la percepción de independencia que el mercado tenga del mismo. De otro modo, si el grado de independencia no es tal, la decisión más acertada sería revisar sus metas de inflación.
| (*) PhD (Economics) UCLA. |


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