11 de septiembre 2009 - 00:00

Retenciones cero a pequeños productores de maíz y trigo

Cristina de Kirchner anunció ayer por cadena nacional las medidas para el campo. La Mesa de Enlace estuvo ausente en el acto, y sigue congelado el diálogo.
Cristina de Kirchner anunció ayer por cadena nacional las medidas para el campo. La Mesa de Enlace estuvo ausente en el acto, y sigue congelado el diálogo.
El Gobierno anunció ayer la apertura permanente de las exportaciones de trigo y maíz y garantizó además la puesta en práctica de un mecanismo de incentivo que reducirá a cero el nivel de retenciones que recae sobre los pequeños productores que cultivan ambos cereales. Ésta era una medida ampliamente reclamada por el campo.

En cadena nacional, acompañada por la primera plana de su gabinete y un puñado de gobernadores oficialistas, Cristina de Kirchner dio a conocer las medidas. No hubo buena recepción de la Mesa de Enlace, que ya había desistido de participar del acto, y aún espera un llamado oficial para dialogar (ver aparte). «Estamos haciendo este acuerdo porque tenemos excedentes de trigo y maíz, que van a permitir generar y contener los mercados con los que muchas veces el país no ha podido cumplir», afirmó la Presidente desde el acto realizado en el Salón de la Mujer de la Casa de Gobierno. «Los pequeños y medianos productores son los que tenemos que incentivar para que vuelvan a sembrar e invertir», prometió luego. No hizo referencia a ninguna medida para la soja, el principal cultivo del país.

Los agricultores que recibirán una devolución de las retenciones son aquellos que produzcan por campaña un volumen de hasta 1.240 toneladas de maíz y 800 toneladas de trigo, el 95% del total, según los cálculos del Gobierno. Así lo establece el trabajo realizado por el Ejecutivo, generado en conjunto por la ministra de Producción, Débora Giorgi, y la nueva secretaria de Integración Nacional, María del Carmen Alarcón -que debutó en público, y se dio un efusivo abrazo con la Presidente al concluir el acto-, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. El incentivo se aplicará a las nuevas cosechas de trigo y maíz, que se levantan a partir de octubre y febrero, respectivamente.

Tal como explicó ayer la Presidente, «se va a seguir cobrando la retención en puerto y luego se les devuelve al pequeño y mediano». Los productores deberán empadronarse con sus CBU y recibirán los pagos en sus cuentas, «sin intermediarios», subrayó Cristina. Se supone que se les acreditarán sumas para cubrir -acorde con las ventas comprobadas- el 23% y el 20% que pagan trigo y maíz, respectivamente, en concepto de derechos de exportación. Un sistema similar de registro ya se aplica para el pago de las compensaciones a tamberos. Las entidades del agro critican la información que exige la Secretaría de Comercio Interior para incluir a los productores en el beneficio.

La Presidente destacó que la devolución abarcará «el 50% de lo recaudado» por retenciones a los cereales. En caso de exportarse 5,5 millones de toneladas de maíz y 3 millones de trigo, ese 50% representaría unos u$s 150 millones, según cálculos del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural.

Cristina de Kirchner dedicó parte de su discurso para defender el sistema de retenciones. «Es un instrumento de política interna para resguardar que el precio internacional, que es en dólares y más elevado, no ingrese al país e impacte en términos de inflación y de costos en la mesa de los argentinos y en la cadena agroalimentaria», indicó.

En lo que se refiere a apertura de las ventas al exterior de maíz y trigo, el Gobierno firmó un acuerdo con la Cámara de Exportadores de Cereales (CEC) y los molinos harineros. Éstos se comprometieron a pagar el precio FAS teórico (precio FOB menos retenciones y costos del exportador), y el Gobierno exige que se garantice al mercado interno 6,5 millones de toneladas de trigo y 8 millones de maíz. En caso de que no se cumpliera con estas cifras, los cerealeros deberán importar granos y ofrecerlos al precio FAS teórico. Se creará una Comisión Evaluadora del mercado interno que estará integrada la AFIP, la ONNCA y los exportadores. No figuran aquí las entidades al no haber firmado el acuerdo.

Fuentes de la Sociedad Rural cuestionaron el alcance de esta liberación argumentando que no generaría competencia entre exportadores y molinos, lo que mejoraría el precio que recibe el productor. Señalan que en el caso del trigo, el abastecimiento interno debería ser de 5 millones de toneladas, incluyendo allí las 2,2 millones para la fabricación de pan y el resto para todos los derivados de la harina. Se estima que los saldos exportables, especialmente en trigo, casi no podrán superar el límite impuesto para abastecer el mercado interno.

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