6 de abril 2009 - 00:00

Retrasa el Gobierno polémico traspaso de la aviación civil

Rodolfo Gabrielli
Rodolfo Gabrielli
El Gobierno nacional decidió retrasar el traspaso definitivo del control aerocomercial a manos civiles hasta que se realicen las elecciones legislativas de junio. El 1 de abril era el día establecido para que comenzara a funcionar la nueva Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), que reemplazará a la Fuerza Aérea en la fiscalización del negocio aerocomercial de la Argentina, pero sorpresivamente y a pedido de sus propias autoridades (Rodolfo Gabrielli, administrador), el Ejecutivo concedió un retraso de 90 días para la puesta en marcha del organismo.
El 1 de abril pasado, en las oficinas transitorias que tiene la ANAC en Aeroparque, se dieron cita Rodolfo Gabrielli, titular de la Administración; Alba Thomas Hatti, mano derecha del secretario de Transporte, Ricardo Jaime; el funcionario español Diego Martínez Rodríguez, jefe de Operaciones para las Américas de la Dirección de Cooperación Técnica de OACI (Organización de la Aviación Civil Internacional); y otros asesores técnicos. El clima del encuentro fue tenso, la voz de Thomas Hatti, una negociadora dura a la hora de expresar sus conclusiones, repiqueteó en tres oportunidades con la misma sentencia: «La toma del control total de ANAC no se hará nunca en menos de 90 días». Thomas Hatti es conocida en el sector por una anécdota lúgubre: recibió intimidaciones al menos en dos oportunidades a través de avisos fúnebres publicados en diarios de tiraje nacional.
Flancos sensibles
El cálculo político para definir la demora se hizo en oficinas extranjeras: las del secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime. ANAC cobrará vida pública una vez resuelta la contienda electoral. Jaime, de él depende esta nueva entidad estatal, no quiere escándalos previos, ANAC ofrece varios flancos sensibles: alta conflictividad gremial porque los controladores -el gremio más combativo- reclaman la nueva escala salarial aún sin resolver, pujas entre controladores militares (son los más numerosos, pasarán a revistar en comisión por un año y luego serán confirmados en la planta) y civiles, peleas entre los diferentes gremios (ATE, ACTA y otros) por espacios de poder y, el más delicado, morosidad en el pago del contrato de asesoramiento que el Estado suscribió con la OACI. Se adeudan 7 meses de un contrato de alrededor de 4 millones de dólares. Sí se resolvió el sueldo del administrador: el Decreto Nº 60/2009 fijó la remuneración en 16.678 pesos, gasto a ser imputado en el Programa de Transporte, Actividad 02. Puertas adentro, los colaboradores técnicos de la OACI ya lamentan haber jugado el prestigio de la entidad a un proyecto que languidece por cuestiones políticas.
Imaginar una jornada de trabajo a reglamento de los controladores, espaciando los vuelos de Aerolíneas Argentinas más de lo acostumbrado, implicaría un caos de pasajeros como los que se vivieron en 2007 y 2008. Riesgo inaceptable para Jaime, quien procura reunir a la dirigencia peronista de Córdoba y la militancia del FPV en el teatro Orfeo para el gran acto del 15 de abril, con la presencia del titular del Consejo Nacional Justicialista, Néstor Kirchner.
Otros factores también jugaron en contra del lanzamiento en la fecha prevista: no estaba firmado el decreto confirmando la estructura directiva de ANAC, la presidente Cristina de Kirchner estuvo de gira por Qatar y Londres, y no se contaba con su presencia para el acto inaugural, la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín copó toda la prensa y dejó sin margen de repercusión a esta iniciativa que el kirchnerismo empuja como hijo propio.
Hace ya dos años, el 29 de noviembre de 2007, mediante el Decreto 1.770, el Gobierno nacional creó la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), transfiriendo el gerenciamiento y la fiscalización de la actividad aerocomercial desde el ámbito del Ministerio de Defensa-Fuerza Aérea Argentina, al del Ministerio de Planificación Federal-Secretaría de Transporte. También se contrató a la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI) con el propósito de contar con asesoría técnica y capacitación en el proceso de traspaso. El modelo criollo es algo distinto del que sugirió la OACI, que había recomendado que fuera un organismo autárquico. Pero la decisión oficial privilegió el encuadre directo bajo la Secretaría de Transporte (Jaime) y el Ministerio de Planificación Federal (De Vido).
La decisión de desmilitarizar el negocio de la aviación civil -como casi todas las que se toman en el ámbito castrense- surgió de resultas de un seudoconflicto de seguridad aérea motivado por la avería del radar de Ezeiza, cuando un rayo destruyó sus instalaciones electrónicas en marzo de 2007.

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