2 de octubre 2013 - 00:00

Retrato de los nuevos magnates con mirada serena e implacable

Retrato de los nuevos magnates con mirada serena e implacable
*Jonathan Dee "Los privilegios" (Barcelona, Anagrama, 2013, 333 págs.)

En "La hoguera de las vanidades" Tom Wolfe retrató irónicamente el mundo de los nuevos millonarios surgidos de la especulación financiera que ofrecía los vaivenes económicos de los años 80. Poco tiempo después, Bret Easton Elliss describe con ferocidad en "American Psycho" el universo sádico de los yuppies. Todo ocurre en Nueva York, alrededor de Wall Street , esa tierra sagrada del sueño americano. A comienzos del nuevo siglo Jonathan Franzen, entre otros, volverá a contar, de forma ácida y divertida, en "Las correcciones", y "Libertad" el mundo de los trepadores que se vuelven ricos.

A los novelistas estadounidense les ha gustado desde los tiempos de Edith Wharthon, Henry James y, fundamentalmente, con "El Gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald, observar con mirada distante y cuestionadora el mundo de los muy ricos, aun cuando en muchos de los casos se perteneciera al sector social de los "happy few". Esta novela pertenece, con una nueva vuelta de tuerca, a ese extraordinario género narrativo de la literatura de los Estados Unidos. Pero esta vez no habrá críticas, siguiendo el consejo de Milan Kundera, "La novela es un territorio donde el juicio moral está suspendido". Y Jonathan Dee ha explicado que el principal objetivo de su novela era reafirmar que la realidad nunca es blanca y negra. "Una buena novela no simplifica nuestro juicio sobre la naturaleza de los demás, sino que más bien los complica".

Es lo que sucede al leer la historia de una familia arrolladoramente feliz, que consigue todo lo que quiere, y si para eso pisotea a todos los demás es para responder al ideal de seguridad de la familia, que cómo enseñó la familia Corleone y también los Soprano, todo pasa por cosechar sin parar dinero, que nunca es suficiente para los ultra ricos.

A los 22 años, recién salidos de la facultad Cynthia y Adam, luego de haber convivido un par de años juntos, se casan. Han salido de la pequeño burguesía neoyorquina , y acaban de recibir un golpe de suerte, de esos que cambian la vida de cualquiera. La madre de Cynthia se ha vuelto a casar con un multimillonario, que decide adoptarlos como sus hijos del alma. La fiesta de casamiento es una de esas envueltas en celofán que aparecen tan seguido en el cine de Hollywood. La boda que hasta fines del siglo XIX, permitió la trama dramática de grandes novelas, en el siglo XX se volvió un paso de comedia, y en los comienzos del siglo XXI, como muestra "Los privilegios", una fuente de posibilidades con variada fecha de vencimiento, en general relativamente breve.

El caso de Cynthia y Adam Morey (en realidad deberían apellidarse Money) será diferente, son como unos Macbeth sin drama ni otra intención que seguir de largo por la vida, dejando atrás todo lo que les incomode. Adam, al principio con la ayuda de su suegro, emprende su carrera de asesor bursátil, y no va a permitirse que las cantidades escandalosas de dinero que ve pasar a engrosar las cuentas de sus clientes le dejen sólo una migajas. Cuando se cuenta con buena información hay que usarla, aunque sea un delito porque se hace para "asegurar el futuro de la familia", volviéndola una empresa que reúne a esos multimillonarios, que son ellos cuatro. Un momento, los Morey no persiguen el dinero despiadadamente sólo para acumularlo, sino apenitas para hacer todo lo que se les dé la gana. Y llegar a ese estado de bienestar no importa cómo.

A los privilegiados no les falta una moral, sólo tienen una diferente. A los 40 años Cynthia y Adam tienen dos hijos, Abril, que seguirá los pasos de sus padres, y Jonas que, interesado en diferenciarse, admira a los poetas pobres y bohemios, y ha formado la banda punk "Los privilegios" que, como es fácil sospechar, le durará poco.

Acaso quienes esperen fórmulas del pasado aguardan que surja la tragedia reparadora frente a esa gente a la que no le importa nada más que ser diferente, se puede imaginar que Adam acabará en la cárcel, y Cynthia casada con un banquero, o que los chicos los repudien y se vayan del lado de sus padres. Nada de eso sucede, y eso es lo extraordinario de esta extraordinaria novela, con su prosa cuidada, distante, serena y hasta cómplice, se vuelve impecablemente implacable. La primera novela de Johathan Dee traducida al español, la cuarta de las cinco que lleva escritas, resulta imperdible.

M.S.

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