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Revancha de alto riesgo por una posible puerta 12
Los barras bravas de River que ingresaron con impunidad al campo de juego se retiran sin que la Policía haga ningún esfuerzo por apresarlos.
A pesar de los serios incidentes que se produjeron el miércoles a la noche en Córdoba, cuando un grupo de hinchas de River invadió el campo de juego para increpar a sus jugadores y luego de los incidentes de anoche en el banderazo que se organizó en el estadio Monumental pidiendo las renuncias del presidente Daniel Passarella y del técnico Juan José López, el Comité de Seguridad Deportiva decidió que el encuentro se dispute en el mismísimo Estadio Monumental y con público de ambas parcialidades.
Hubo otra postura que pregonaba para que el cotejo se dispute en el mismo estadio, pero a puertas cerradas.
El Monumental, seguramente, estará colmado, y de suceder que River pierda la categoría ante una supuesta reacción violenta de la gente, la responsabilidad recaería en River.
No obstante, por más que dentro del estadio se haya dispuesto un operativo de 1.200 efectivos, la reacción en masa podría provocar una tragedia.
El país ya padeció un hecho luctuoso aquella tarde del 23 de junio de 1968, con la fatídica puerta 12 tras un River-Boca, que terminó con la muerte de 71 personas.
Con la decisión adoptada por el Comité de Seguridad Deportiva, no se hizo justicia (River no recibió ningún castigo) y el tema seguridad fue solucionado aumentando el número de efectivos afectados a un dispositivo que, casi siempre, termina siendo deficitario.
Tal vez, lo más racional hubiera sido jugar la revancha entre River y Belgrano en otra ciudad y a puertas cerradas.
En la década de los 90, los clubes eran castigados jugando fuera de su cancha y a más de 60 kilómetros de distancia.
Seguramente, si se hubiera determinado jugar, por ejemplo en Mar del Plata, los hinchas de River no viajarían 400 kilómetros ni los hinchas de Belgrano 1.100 kilómetros para no poder ingresar al estadio. River sería castigado, como se lo sancionó durante este Clausura a Vélez y a Huracán, que tras los incidentes en el partido ante Estudiantes, terminó jugando como local a puertas cerradas y sin acudir su público cuando fue visitante.

