8 de febrero 2012 - 00:00

Revuelta en el nordeste de Brasil

Las negociaciones para poner fin a la huelga policial que mantiene en vilo al estado brasileño de Bahía fueron suspendidas ayer sin un acuerdo, en medio del cerco militar a la sede del Poder Legislativo donde están atrincherados unos 200 uniformados. El gobernador Jaques Wagner atribuyó el fracaso del diálogo a la división del movimiento de protesta, que exige un ajuste salarial y el indulto para 12 dirigentes con orden de captura. Wagner indicó que el Gobierno ofrece un alza gradual de los sueldos, pero que no puede aceptar la amnistía. La tensión seguía sin aplacarse en el interior del Congreso local, donde el agente Armando de Quirino afirmó por teléfono que los huelguistas están preparados para enfrentar una eventual asalto militar. «El gobernador mandó a tomar posiciones a los escuadrones de élite para invadir, quiere una carnicería. Si eso quiere, aquí estamos preparados», advirtió.

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