- ámbito
- Edición Impresa
Riesgo-país cae el 13% hasta los 709 puntos
El viernes, asueto en la plaza local por la conmemoración del Día de la Bandera, la presidente Cristina de Kirchner anunció que el Gobierno negociará con los holdouts en el juzgado de Thomas Griesa. El Palacio de Hacienda intentará realizar un pago de inmediato para demostrar voluntad y estirar los plazos para saldar el resto de la deuda. A fin de año se vence una cláusula con los acreedores que aceptaron los canjes previos -RUFO, por sus siglas en inglés-, por la cual no se puede hacer ninguna oferta voluntaria mejor a quienes rechazaron sumarse a la reestructuración, y en caso contrario debería igualarse la propuesta para todos.
La reacción de los activos que operan fuera del país fue inmediata. Por ejemplo, los ADR criollos rebotaron más de un 7 por ciento de acuerdo con el índice de acciones argentinas del Bank of New York Mellon.
Las entidades financieras, que además venían alicaídas por el tope a las tasa de interés y a las comisiones que cobran por sus servicios, fueron las grandes favorecidas por el llamado a negociación del Gobierno. Lo mejor llegó desde el lado del Banco Macro, con un 14,35 por ciento, seguido de cerca por el 12,37 por ciento del Grupo Financiero Galicia y el 12,04 por ciento de BBVA Francés. Edenor, el súmmum de la volatilidad en el último mes, trepó por su parte un 14,02 por ciento, encabezando a un segmento energético que tuvo buenos rendimientos en Transportadora de Gas del Sur (+11,11%), Petrobras (+9,21%) y Pampa Energía (+7,84%). En tanto, YPF ganó un 5,14 por ciento, hasta los u$s 33,76. Cabe aclarar que la negociación con NML Capital no sólo aleja los fantasmas de embargo en el exterior, sino que también abriría el paso a una lluvia de dólares destinados a Vaca Muerta.
Con respecto al riesgo- país, el EMBI+ que releva JP Morgan alcanzó su cifra más baja en casi tres años. Perdió un 13,22 por ciento, hasta los 709 puntos básicos. Lógicamente, el costo de asegurar deuda tuvo un comportamiento similar. Según cifras de Bloomberg, los CDS nacionales cayeron un 12,58 por ciento para finalizar en los 2.037 enteros.
En la Bolsa de Nueva York, volvió el festival de récords. La plaza estadounidense acumula alzas de seis días consecutivos, aunque la doble plusmarca del viernes del Dow Jones (+0,15%) y el S&P 500 (+0,17%) vino acompañada de la preocupación por una nueva sobrevaloración de las acciones. Apenas medio año ha durado a los inversores la obediencia a la recomendación de prudencia con la que Ben Bernanke cerró su histórico mandato en la Reserva Federal. Consciente de la situación ficticia que su estímulo había creado en los mercados, pidió como deseo para 2014 unas acciones que pudieran y debieran desacelerar su escalada.
Por obediencia o por un invierno que paralizó la economía, lo cierto es que Wall Street se despidió de los récords, las barreras psicológicas, los rallys y toda la terminología triunfalista que se había convertido en el pan de cada día a finales del año pasado.
Pero llegó la primavera, pasaron unos cuantos recortes del estímulo, los mercados se sintieron emancipados del dinero público y, en este momento, parece que la historia se repite: un anuncio de la Fed, una economía que mejora y un paréntesis de respiro entre el fin del estímulo y el comienzo de la escalada de los tipos de interés hacen que los inversores, tradicionalmente poco reflexivos, se desboquen.
Y, claro, desde lo más alto, desde un Dow Jones que se acerca a los 17.000 puntos y un S&P 500 que roza los 2.000, a los analistas les entra el vértigo cuando miran hacia abajo y temen una burbuja especulativa que no se corresponda con una realidad económica cuya recuperación todavía es frágil.


Dejá tu comentario