De acuerdo con lo que marcan actualmente los artículos que continúan vigentes de la Ley de Convertibilidad, las RLD son exclusivamente para pagar deuda. El concepto surge de restar las reservas a la base monetaria en dólares. Como en los últimos meses las primeras vienen en descenso, pero al mismo tiempo está creciendo de manera muy acelerada la cantidad de dinero que circula en la economía (es decir, la base monetaria), la consecuencia es que se fue reduciendo el margen del Gobierno para usar reservas.
Cálculos
Un par de cálculos sencillos:
El monto ya de por sí no es demasiado elevado, pero alcanza para enfrentar los pagos de los próximos meses, en particular los u$s 2.300 millones de cupón PBI que deben pagarse a mediados de diciembre.
El problema es que la dinámica no favorece precisamente la estrategia oficial. La primera vez que se utilizó el concepto de RLD fue en 2005, cuando el Gobierno canceló la totalidad de su deuda con el FMI, por u$s 9.800 millones. A fines de 2009 se creó por DNU el Fondo de Desendeudamiento, que dispuso que las RLD serían aplicadas a pagarles no sólo a organismos multilaterales, sino la deuda en general.
¿Cuál es el escenario futuro? Según el economista Miguel Broda, en el arranque de 2012 no sólo no sobrarían, sino que faltarían u$s 2.300 millones. Esto se debe a que la base monetaria aumentará hasta $ 222.000 millones a fin de año, mientras que las reservas caerían a u$s 48.900 millones. Se asume un tipo de cambio de $ 4,34.
Los vencimientos del año próximo serían algo infe-riores a los de este año, ya que no aparece el Bonar V, que en marzo de 2011 insumió u$s 1.500 millones. Pero aun así, el Gobierno debería conseguir no menos de u$s 8.000 millones para pagar sus vencimientos.
Poco claro
Obviamente, no está claro qué es lo que haría el Gobierno de Cristina de Kirchner en caso de conseguir la reelección. Lo más lógico sería regresar a los mercados de deuda internacionales para conseguir fondos frescos. Otra posibilidad es volver a cierta «ortodoxia» en las cuentas públicas, recuperando superávit fiscal. Esto permitiría al Tesoro comprar dólares del BCRA y pagar los vencimientos, tal como se hizo durante buena parte de la administración de Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007. Pero suena a ciencia ficción hoy.
La alternativa de modificar la ley para cambiar el concepto de Reserva de Libre Disponibilidad es otra posibilidad, pero peligrosa. Si la base monetaria dejara de estar respaldada por las reservas, el Banco Central quedaría mucho más vulnerable a un ataque especulativo contra el peso y podría acelerarse una devaluación en caso de incertidumbre.
El Gobierno también podría optar por engrosar su nivel de reservas pidiendo préstamos a bancos centrales europeos, al Banco de Basilea, tal como se hizo en 2008, para «suavizar» la caída que se producía por la crisis financiera inter-nacional y la fuga de capitales.
Peligroso
Hay otro recurso genuino, pero también peligroso: acelerar decididamente la tasa de devaluación para bajar el monto de la base monetaria expresada en dólares.
Por supuesto que todo este escenario de mayor restricción financiera se borraría casi de inmediato si se revirtiera la fuga de capitales. En caso de que el Banco Central volviera a comprar fuertes cantidades de dólares, esto provocaría un aumento de las reservas y volverían a estar los recursos para enfrentar el pago de deuda. Pero es una gran incógnita si la fuga de los últimos meses se revertirá luego de las elecciones.


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