- ámbito
- Edición Impresa
Rinaldi y Federico hacen posible dúos de bandoneón y voz
Susana Rinaldi y Leopoldo Federico estrecharon su vínculo artístico desde que fueron autoridades en la Asociación Argentina de Intérpretes.
Así, Rinaldi y el bandoneonista, compositor, director de orquesta y presidente de AADI por primera vez tienen un disco conjunto, que editarán en pocos días y presentarán durante cuatro sábados en Clásica y Moderna a partir del 14 de mayo, con Nicolás Ledesma en piano y Horacio Cabarcos en contrabajo. Dialogamos con ellos.
Periodista: ¿Y por qué pasó tanto tiempo para que esta unión finalmente se plasmara?
Susana Rinaldi: Ya habíamos hecho cosas juntas en algún escenario. Y siempre estábamos diciendo lo de grabar juntos, pero hasta que no nos acercamos más por el trabajo en AADI no terminaba de concretarse.
Leopoldo Federico: Siempre dicen que los músicos de tango somos difíciles para armar proyectos compartidos. A lo mejor algo de eso hay. Yo personalmente no tengo la iniciativa de llevar estas ideas a la práctica. Acá fue Susana, con su manager, con Alfredo Piro su hijo que fue el productor artístico, y con el técnico Osvaldo Acedo los que fueron dando forma a esto para que se hiciera realidad.
S.R.: Y Leopoldo que escribió los arreglos y puso toda su genialidad; si no, no habría sido posible.
P.: En referencia a esa falta de solidaridad entre músicos de tango. ¿Cómo fue para cada uno la vivencia de ceder parte del protagonismo en beneficio de su compañero?
L.F.: Cuando estoy con un cantante o con un bailarín, yo siempre pienso que el bandoneón, o la orquesta, tienen que estar al servicio de su lucimiento. Así que para mí es natural pensar que estoy acompañando a Susana; es un placer muy grande hacerlo.
S.R.: El bandoneón, por su condición de «cadenero» en la orquesta, está más acostumbrado a ser acompañado que a acompañar. Pero con Federico, como pasaba con Aníbal Troilo, eso cambia sin ningún problema.
P.: ¿Será por eso que prácticamente no hay experiencias de dúos de voz y bandoneón en la historia del tango?
L.F.: Prácticamente no existe. Un poquito, muy poquito, del Polaco Goyeneche con Piazzolla, o los dúos consigo mismo de canto e instrumento de Rubén Juárez. No tengo idea por qué será, pero evidentemente no es algo habitual. En el caso nuestro, todo resultó tan sencillo, tan natural, que me cuesta pensar esto como un trabajo. En 66 años de profesión he estado y compartido escenarios y grabaciones con muchísima gente, pero nunca se había dado algo tan fluido como se dio con Susana desde el primer momento.
S.R.: Es verdad. Me acuerdo cuando pasamos por primera vez, en la oficina de AADI, «Che bandoneón», salió como si hiciera años que actuábamos juntos. Leopoldo me dijo que le había resultado muy fácil tocar conmigo; y yo sentí lo mismo. También desde ese primer momento sentí que era igualmente placentero para ambos; de otro modo, no lo hubiera hecho.
P.: ¿Qué repertorio eligieron y cómo llegaron a armarlo?
L.F.: El repertorio lo eligió Susana con Alfredo. Y yo dije que sí porque me pareció muy bien. Hay tres temas de ella, alguno mío, algo que hicimos juntos y después algunos clásicos: «Cada vez que me recuerdes» (una maravilla de Mores), «Che bandoneón», «Malena», «La última grela», «Naranjo en flor», «El día que me quieras».
P: ¿Por qué la elección de un lugar pequeño como Clásica y Moderna para presentar el disco y no una sala grande de teatro?
S.R.: Ahí tuvo también mucho que ver mi opinión. Me gustaba la idea de hacerlo en un lugar íntimo. Yo peleé para que fuera en ese lugar aun contra de mis productores. Ahora lo haremos aquí; después veremos.
L.F.: Yo le confieso que entre tocar en la cancha de River y en un lugar chico, siempre prefiero lo último. Los productores, naturalmente, van a querer un lugar más grande si piensan que puede haber buena convocatoria, pero para un artista no hay nada como la cercanía del público.
Entrevista de Ricardo Salton


Dejá tu comentario