15 de enero 2013 - 00:00

Rosana Schoijett: la fotografía con identidad

Curada por María Gainza, la muestra de la fotógrafa Rosana Schoijett en el Viejo Hotel Ostende llegó para alegrar a los pasajeros, pero también para demostrar que perseguir la realidad es una pretensión ingenua: las imágenes siempre están penetradas por la identidad del fotógrafo. A partir de su trabajo periodístico, Schoijett -que ganó fama con los retratos de la Beca Kuitca 2005 de su libro «Temporada»-, muestra imágenes que la gente consume todos los días, pero en este caso la personaliza. Destaca que, tras el presunto anonimato de las imágenes que circulan por los medios, subyace la identidad definida del autor, aunque pocos la detecten.

Schoijett enseña a descubrir quien está detrás de la cámara. Ella está presente en cada obra con su particular humor, intencionalidad, sensibilidad o ideología, más allá de sus virtudes profesionales o cualidades estéticas y su indudable capacidad histriónica. Al autorretratarse junto a los personajes famosos que fotografía porque es su trabajo (Sophie Calle, Alberto Tarantini, Peter Capusotto, Luciana Salazar, Elisa Carrió, Adrián Suar, China Zorrilla), asume el papel de alguien muy ligado a su intimidad del retratado. Sus parodias no logran convertirla en celebridad ni, mucho menos, que sus acompañantes se parezcan a «una persona común». Los personajes tienen adherido su ser ante la cámara; está en los gestos, la rutina de la pose y hasta en un cuerpo como Silvina Luna, que no puede dejar de exhibir la artificialidad de sus pechos de material sintético.

A.M.Q.

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