• A TRES AÑOS DEL ASESINATO DE LUIS MEDINA Y SU NOVIA El homicidio tuvo ribetes cinematográficos, como la vida de una de las víctimas: un empresario ligado al mundo narco al que apodaban “el Scarface rosarino”. Nunca hubo detenidos en la causa.
Acribillados. Los cuerpos del empresario y su novia aparecieron en un zanjón junto al vehículo con el que se desplazaban por el Acceso Sur de Rosario, en la madrugada del 29 de diciembre de 2012. La causa sigue impune.
El año que arrojó el tristemente célebre récord de los 264 homicidios cerró su macabra estadística con dos asesinatos que conmocionaron a Rosario: el empresario de la noche Luis Medina y su novia Justine Foster, acribillados mientras se trasladaban por el Acceso Sur de la ciudad en un Citroën DS3 rojo, en la madrugada del 29 de diciembre de 2013. A tres años del doble crimen, la causa permanece sin detenidos y con actividad prácticamente nula, en manos de la jueza Alejandra Rodenas, quien en junio pasado dispuso que permaneciera abierta y la envió a la Fiscalía de Imputados No Individualizados del sistema conclusional, a cargo de Marcelo Vienna. Algo así como el freezer de la Justicia de Instrucción.
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Familiares de la joven Fuster y el diputado provincial Carlos del Frade reclamaron que se reactive la investigación y pidieron que se apunte la mira judicial sobre Esteban Alvarado, alias "Chuchino", uno de los personajes con los que Medina estuvo asociado y a quien se sindica como el depositario de la herencia de negocios que dejó al morir el dueño de la franquicia del Esperanto rosarino. "Medina no era uno más: lavaba dinero del narcotráfico; tenía permisos municipales, provinciales y nacionales, sellos que algunos funcionarios colocaron en sus habilitaciones y que todavía nadie investigó", afirmó Del Frade en diálogo con Ámbito Financiero. "Por eso, tres años después del asesinato no hay detenidos ni responsables intelectuales, solamente la leyenda que se agranda en distintos ámbitos, como la que habla de sus contactos colombianos vinculados a resonantes asesinatos". Alvarado fue condenado en un juicio abreviado a seis años y seis meses de prisión como jefe de una asociación ilícita dedicada al robo de vehículos en el conurbano norte bonaerense, que resultaban posteriormente desguazados en Rosario. Pero luego logró algunos beneficios que le permiten gozar de libertad "vigilada".
Del Frade resalta un hecho que no tuvo demasiada repercusión: el 1 de abril de este año fue acribillado Gustavo Pérez Castelli, padre de Justine, quien había prometido vengar el asesinato de su hija. "Lo mataron dos hombres en moto y le dispararon varios tiros en la cabeza, para luego cortarle una de sus orejas, en un claro indicador del carácter mafioso del crimen", recordó el diputado santafesino, quien desde hace años investiga las redes del narcotráfico en su provincia.
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