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Rosas, visto por la pantalla

Cuidadoso investigador y claro difusor de temas relativos al contenido de las películas (recuérdese el muy amplio y educativo «Intolerancia y discriminación en el cine contemporáneo»), Agustín Neifert presenta ahora un nuevo trabajo digno de encomio, por la búsqueda, que abarca todo un siglo, las muchas lecturas aplicadas, desde la «Historia de la Confederación Argentina», de Adolfo Saldías, de 1883, en adelante, y la sistemática exposición que aplica para cada película y cada capítulo.
Consciente del desafío y las suspicacias que el asunto provoca, Neifert empieza dejando en claro su posición ante el revisionismo. Y desde ahí va desgranando temas en sucesivos capítulos: el fusilamiento de Dorrego, fronteras, dictadura, caudillos, Trinidad Guevara y Manuelita Rosas, Facundo Quiroga, versiones de «Amalia» y del caso Camila O Gorman, etc., hasta llegar al propio don Juan Manuel. Cada capítulo tiene su introducción histórica y luego presenta las películas correspondientes, con fichas, biografía de sus responsables, comentarios sobre la obra y la época en que se hizo, opiniones de la prensa en el momento del estreno, y una mirada actual, o más de una.
Así aparecen estudiados desde «El fusilamiento de Dorrego», de Mario Gallo, 1910, hasta «Rosas, 200 años», de Jorge Coscia, 2003, pasando por clásicos como «Pampa bárbara», «El cabo Rivero», «La fusilación», sobre texto de Félix Luna, y rarezas como «Ponchos azules» (la rebelión de los Libres del Sur), «La mazorquera de Montserrat» y la norteamericana «Captain Alvarez», de R. Sturgeon para la Motion Pictures, 1915. Gran parte de las obras, advierte, se reducen a contar la historia de amor de un unitario con una federala con el fondo de los tormentosos crímenes de 1840, cuando reinaba la Sociedad Popular Restauradora con su brazo armado, la Mazorca.
También la radio tenía un sinfín de esas historias, y un dramaturgo y letrista bien popular, don Héctor Pedro Blomberg. Neifert le dedica un buen espacio en los apéndices, que también comentan las radionovelas de la entonces joven promesa Eva Duarte, la figura de Rosas en la música popular, las novelas relativas al período rosista escritas entre 1852 y 2000, y el ciclo de Manuel Gálvez. Y, por supuesto, varias páginas están dedicadas al «Juan Manuel de Rosas», de Manuel Antín, 1972, con las quejas del historiador y libretista José María Rosa, y las consultas sobre el productor del film Diego Muñiz Barreto, hombre de triste final, vinculado a Montoneros.
En suma, un nuevo trabajo digno de respeto y consulta. Y con un bonus gracioso: «Vidalita», de Luis Saslavsky, 1949, «historia de un caso muy singular, del gaucho que era una niña priendada de un militar» (el extraño gaucho, valga aclararlo, era Mirtha Legrand en una de sus mejores comedias).
Paraná Sendrós


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