31 de mayo 2017 - 00:00

Rueda otra cabeza en la Casa Blanca por el “Rusia-gate”

Washington - El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Mike Dubke, abandonó ayer el cargo que había ocupado durante casi tres meses e inauguró lo que podría ser una serie de cambios dentro del equipo del presidente Donald Trump debido al escándalo sobre Rusia.

Reconocido estratega republicano, Dubke presentó su renuncia el 18 de mayo, pero se ofreció a seguir dirigiendo las comunicaciones de la Casa Blanca hasta que Trump finalizara su primera gira en el extranjero, según publicaron medios locales.

Trump volvió este fin de semana a Washington en un punto de especial ebullición en la investigación abierta por el Congreso y el Buró Federal de Investigación (FBI) para determinar si la inteligencia rusa influyó en el resultado de las elecciones presidenciales de 2016 y si existió coordinación con la campaña del actual mandatario.

Dubke ha trabajado estrechamente con el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, quien es el rostro público del Gobierno y el que más críticas ha recibido en las últimas semanas por su abrupta forma de responder a las preguntas de los periodistas que cubren las noticias de la residencia presidencial.

Como director de comunicaciones, Dubke, de 47 años, se dedicó a trabajar entre bastidores para dar forma al mensaje de la Casa Blanca y responder a crisis como la generada por el despido del ya exdirector del FBI, James Comey, a cargo de la investigación sobre los lazos con Rusia de la campaña del mandatario.

El equipo de prensa de la Casa Blanca tuvo grandes dificultades para explicar el despido de Comey, a quien Trump destituyó el pasado 9 de mayo, y tuvo que dar diferentes versiones sobre los hechos, lo que provocó un torrente de críticas y numerosas burlas en populares programas de comedia. Después de las contradicciones sobre el cese de Comey, Trump llegó a sugerir que acabaría con las conferencias de prensa que se celebran de manera diaria en la Casa Blanca.

En las próximas semanas algunos de sus más cercanos colaboradores deberán responder ante comisiones parlamentarias sobre las reuniones secretas que mantuvieron con funcionarios rusos entre noviembre y enero, o sea entre la victoria electoral de Trump y su llegada a la Casa Blanca. El último nombre que se conoció fue el de su yerno, Jared Kushner, quien se reunió en diciembre pasado con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, para establecer un canal secreto de comunicación con el gobierno ruso, según informó el diario The Washington Post.

Además, la comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes citó al abogado personal de Trump como parte de su investigación de la injerencia rusa en las elecciones y sus presuntos contactos con la campaña del presidente.

Agencias EFE y ANSA

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