Trabajando en soledad, como resulta en los feriados de Estados Unidos. Y donde «cada cual mantiene su juego», porque no queda otra, el recinto de Buenos Aires extrajo frutos más que sabrosos -en precios- y dejó otras conclusiones. Momentos donde se puede medir el caudal real que corresponde al mercado accionario local, aspecto que no presentó mucha sorpresa estando tan poco líquido, como viene sucediendo. La visión que deja al operador nativo es que el disponible para las especies cotizantes no supera por mucho los $ 4 millones de dólares. Tal cifra retrotrae la imagen a las épocas del «viejo recinto», cuando no había globalización y la inversión extranjera aquí estaba llena de condicionamientos y normas.
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En día fuera del circuito del Dow Jones el indicador de San Pablo obtuvo un módico 0,26% de diferencia. Y esto le dio más relevancia a lo hecho en los «mervales», donde se pudo trepar entre 1,8% y 2,10%, en sus distintas versiones. Las diferencias también apuntaron a una fecha donde la oposición era escasa y se podían realizar movimientos alcistas, con escaso nivel de exigencias. A una fecha del cierre, lo más importante fue para la estadística del mes: que pudo seguir recortando pérdidas.
Tenaris es un caso emblemático, gran hacedora del volumen de las últimas ruedas. Y ayer, sin posibilidad de unir Buenos Aires con Nueva York, casi desapareció de las pantallas. Actuación muy acotada, a sólo 82.000 papeles y denotando a qué se deben las muy altas cifras, que se concretan con toda la ruta libre. Volumen de $ 13 millones de efectivo la estatura local de nuestra Bolsa, que debe mostrar los «harapos» cuando Wall Street cae en un feriado. Esta sensación demuele la de la suba en el índice, en día donde el envase no estuvo a la altura del escaso contenido. Y la Bolsa, disecada.
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