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Ruido por Michelle O. en España
Michelle Obama sonríe mientras camina por el centro de Marbella. Se hospeda en el hotel Villa Padierna, uno de los más lujosos del mundo.
«Hemos registrado en los últimos tiempos noticias de algunos prejuicios raciales que habrían estado detrás del arresto de algunos afroamericanos», decía la advertencia oficial.
El mensaje fue eliminado mientras Michelle Obama aterrizaba en Málaga, junto con una de sus hijas, para pasar un breve período de vacaciones en España.
«La nota, aclaró la embajada norteamericana en Madrid, tenía 18 meses. Fue retirada ahora sólo porque alguien se había olvidado de hacerlo en el pasado». «De ninguna manera quisimos decir que la Policía española fuera racista. Se trata de un incidente absolutamente aislado», se indicó desde la sede diplomática poco antes del arribo de Michelle.
Vestida de negro, con anteojos de sol, pelo recogido y un bolso de viaje colgado del brazo, la esposa de Barack Obama bajó las escaleras del avión a las 10.30, hora local.
Casi toda España está pendiente de las vacaciones de la mujer de 46 años, y su hija Sasha, de nueve, que se hospedarán en un lujoso hotel cercano a Marbella hasta el domingo.
Hasta Villa Padierna, un establecimiento de cinco estrellas considerado el mejor y más suntuoso de España y uno de los mejores del mundo, fueron trasladadas Michelle y Sasha en un ve-hículo todoterreno al que acompañaba otra quincena de automóviles.
El descanso de la primera dama estadounidense coincidió con el día del 49 cumpleaños del presidente norteamericano, que decidió celebrarlo sin la familia en Chicago, ya que también la hija mayor del matrimonio, Malia, se encuentra de vacaciones en un campamento de verano.
Seguridad
Los alrededores del Villa Padierna fueron ayer un ir y venir de agentes de seguridad, periodistas y curiosos deseosos de ver en persona a la mujer de Obama. En el establecimiento, situado realmente en el pequeño pueblo de Behahavís, junto a Marbella, Michelle y sus amigos tienen reservadas unas 60 habitaciones de las 130 con las que cuenta.
La primera dama y su hija se hospedan en una de las once villas que tiene el hotel y que están decoradas al estilo inglés. La noche cuesta 5.000 euros. El complejo, de arquitectura más propia de la Toscana italiana que de la Costa del Sol, cuenta con tres campos de golf, un spa, una capilla pro-
pia y un anfiteatro, entre otras cosas.
La única petición que hizo Michelle al establecimiento fue que cerrase su club de playa para ella y sus amigos hasta su partida, el próximo domingo. Ese día será probablemente el que se desplace hasta Mallorca para ver a los reyes Juan Carlos y Sofía, que como todos los veranos pasan sus vacaciones en esa isla.
Agencias ANSA y DPA
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