El avance de la reforma política K en el Congreso nacional, con el ok de sectores del PJ disidente, potenció las expectativas del peronismo bonaerense de acelerar la versión provincial, intento que genera ruidos en el oficialismo, por contenidos y modos.
La semana próxima, el vicegobernador, Alberto Balestrini, pretende presentar un proyecto que discutió en el seno del partido pero que generó, así mismo, objeciones entre los intendentes, algún alerta de la gobernación y recelo de otros caciques.
El apuro del vice tiene cierta lógica: con el argumento de que el 10 de diciembre se terminan las mayorías automáticas, quiere aprovechar el último envión de ese superpoder en el Parlamento para aprobar una ley que dibujó, a las apuradas, una comisión de peronistas.
Sin embargo, hay observaciones sobre la falta de consultas con otros dirigentes y apareció, en boca de un puñado de intendentes del conurbano, una queja intensa sobre uno de los articulados de la norma. En concreto, los puntos discutidos son cuatro:
Colectoras. En la reunión del Consejo del PJ; el lunes pasado, a través de los intendentes históricos Juan José Mussi de Berazategui y Hugo Curto de Tres de Febrero, los caciques del conurbano expresaron su disconformidad con el proyecto impulsado por Balestrini, que se basa en un texto del senador de Quilmes Federico Scarabino, respecto a que autoriza que en las internas abiertas y simultáneas pueda haber más de una lista oficial a nivel distrital. Fue motivo de planteos y quejas porque, según dijo Mussi, se debe «evitar la dispersión» porque después los intendentes «tienen problema con Concejos Deliberantes divididos». Balestrini prometió atender ese planteo.
Lista única. En paralelo, desde otros sectores, surgió la crítica porque se planea un régimen según el cual si hay un solo candidato a gobernador no puede haber más de una lista oficial, y de alcance provincial. Es decir: la lista oficial tiene el poder de fuego para bendecir candidatos locales en cuyo caso no puede haber segundas o terceras listas a nivel seccional o municipal.
Simultaneidad. Esas dos observaciones derivan, en algún punto, en el mismo puerto: parece un criterio coincidente, pero que desató un alerta en la Casa Rosada y Olivos, respecto de que «operativamente» sería «muy difícil» que las internas abiertas sean simultáneas a nivel nacional y provincial. Se usa el siguiente argumento: en una interna abierta y obligatoria habría más listas que en una general, con las complicaciones que tuvieron los últimos comicios en la provincia. Se sabe que hay, de fondo, un intento de despegarse de Kirchner porque, se presume en ciertos ámbitos, que la presencia del ex presidente como candidato -o de su esposa- dañaría las chances del peronismo.
El último punto, de los más visibles, tiene que ver con el diseño del proyecto: aunque se planteó en la Comisión de Reforma Política que digita Balestrini, el enojo de los intendentes es la prueba cabal de que existe malestar porque ese proyecto no logró, al menos hasta ahora, un nivel de consenso. Como, además, hay un factor de tiempos, no parece probable que si se ingresa el texto la semana que viene se pueda someter a una instancia de debate dentro del partido ni, mucho menos, a la consideración de otros partidos. Encima, en la cuestión de velocidades, incide el contexto nacional: se espera que se resuelva el texto K para compatibilizarlo con el bonaerense.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario