22 de julio 2015 - 00:00

Salario mínimo sube 28,5%. Llegará a $ 6.060 en enero

Cristina de Kirchner, rodeada de los ministros Carlos Tomada y Axel Kicillof, encabezó otro cierre del debate entre sindicalistas oficialistas y empresarios. Planteó el efecto dinamizador del salario en la economía.
Cristina de Kirchner, rodeada de los ministros Carlos Tomada y Axel Kicillof, encabezó otro cierre del debate entre sindicalistas oficialistas y empresarios. Planteó el efecto dinamizador del salario en la economía.
 La expectativa de continuidad del oficialismo primó ayer en la discusión del Consejo del Salario Mínimo, que acordó un aumento del piso de ingresos del 28,5% en dos pagos, en línea con el efecto real del promedio de paritarias de este año y por debajo de las expectativas iniciales de los gremialistas convocados. Así, la nueva base salarial subirá de los actuales $ 4.716 a $ 6.060 al final del proceso.

Como en años anteriores, Cristina de Kirchner encabezó el cierre del acto en el Ministerio de Trabajo en el que fue firmado el acuerdo entre dirigentes de las versiones oficiales de la CGT, que lidera Antonio Caló, y la CTA de Hugo Yasky con empresarios de la industria (UIA), las cámaras de Comercio (CAC) y Construcción (Camarco), el sector financiero, el agro, las empresas de servicios y las pymes. Así, la jefa de Estado consiguió la foto que el Gobierno buscaba antes de las primarias, con un entendimiento tripartito.

Fue, según los protagonistas, el debate más armonioso de los 12 que se llevaron a cabo en sendos años consecutivos. Otra vez estuvieron ausentes los sindicalistas disidentes de las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, y la CTA de Pablo Micheli.

Las partes pactaron una primera suba del 18,5% en agosto y un 10% restante, no acumulativo, a partir de enero. Desde la CGT oficialista habían deslizado antes de las discusiones que intentarían acordar en torno del 30%, pero el número final se redujo por pedido de los empresarios y la postura mesurada que impulsó el Gobierno en la ronda de paritarias, tanto con la pauta del 27,8% que logró fijar entre los principales gremios de referencia como en la del 40% por 18 meses que implementó entre los sindicatos del transporte y algunos de servicios. Como compensación, el mínimo regirá desde agosto cuando el año pasado se pactó desde septiembre, lo que implicará una mejora adicional de bolsillo.

Esa línea guarda directa relación con la perspectiva de continuidad que impera en el Ejecutivo respecto de las chances de Daniel Scioli, único candidato presidencial del Frente para la Victoria. En reserva, los funcionarios de Economía y Trabajo reconocen que las decisiones adoptadas en los últimos meses apuntan a allanarle eventualmente el camino a Scioli con variables controlables en el campo laboral durante los primeros seis meses de mandato.

El salario mínimo tiene un alcance limitado. Se calcula que apenas unos 300 mil trabajadores formales y del sector privado, no regidos por un convenio colectivo, se encuentran alcanzados directamente por ese valor. Sin embargo, desde el ministerio que encabeza Carlos Tomada alegan que la cifra opera como referencia para los asalariados informales (un tercio de toda la fuerza laboral argentina), privados de la chance de negociar sus sueldos a través de un sindicato y que de esta forma cuentan con el porcentual resuelto en el Consejo para presionar por sus ajustes.

Una vez más la suba del piso salarial se concretó una vez finalizada la ronda de paritarias (restan apenas acordar los ferroviarios y los trabajadores de clínicas y sanatorios), y el Consejo eludió la facultad que tiene de resolver, con acuerdo de partes, una canasta básica de guía para futuras negociaciones. De todos modos, el entendimiento le sirvió a Cristina de Kirchner para ratificar que la Argentina "tiene el mejor salario mínimo de la región" y destacó el rol de las subas de sueldos para empujar "el mercado interno, sobre todo en un contexto internacional fluctuante".

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