Luego de la violenta devaluación que sufrió el peso a lo largo de 2018, la preocupación de los empresarios por los salarios saltó al tope de los temas que les quitan el sueño. La Encuesta de Expectativas de Ejecutivos que presentó la consultora D'Alessio/Irol en el marco del 54 Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) revela que para el 40% de las empresas socias de esa entidad, la cuestión de los sueldos está al tope de los problemas a resolver.
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Es inevitable que reabran discusiones paritarias en lo que resta del año para recomponer los sueldos, ya que con incrementos promedio del 27% las remuneraciones de trabajadores y empleados quedaron claramente rezagadas en más de 10 puntos ante la inflación.
El segundo tema que les preocupa a los empresarios es el retención de personal capacitado. El problema en Argentina viene de largo. Para algunos puestos de dirigencia y para tareas técnicas, no hay mano de obra capacitada. El 36% de los consultados dijo que ese punto le preocupa. En tercer término, las empresas están preocupadas por los impuestos. Este año, debido a la crisis y el nuevo acuerdo con el FMI, todo el esquema gradual de rebajas que había planeado el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se fue por el desagüe. El 34% de los consultados ubica a ese ítem como problemático para su actividad. El consultor Eduardo D'Alessio destacó que los empresarios quieren que esa diferencia sea resuelta "a través del Estado, con la optimización del gasto público", para que no "aumenten los impuestos".
Por otro lado, según el estudio, el 80% de las empresas consultadas dijo que en los seis meses anteriores registraron un estiramiento de la cadena de pagos y sólo 20% no estuvo afectada por la situación económica imperante. Para los próximos seis meses, el 50% cree que la actual situación, delicada, se va a mantener, y un 44% supone que va a empeorar, mientras que sólo 6% considera que va a mejorar su cobranza.
Con relación a la evaluación de la economía, el 84% consideró que el semestre que pasó fue peor que el anterior, pero cuando se les pregunta por el futuro inmediato, el 56% vislumbra un escenario mejor, 20% igual, y 24% peor.
El sondeo, que se realiza de forma ininterrumpida desde hace 24 años, arrojó que las principales razones del empeoramiento de la situación empresarial fueron la "devaluación de la moneda, la caída del nivel de actividad, la baja del consumo, la falta de inversión, las elevadas tasas de interés y los cortes en la cadena de pagos".
Al ser consultados sobre las expectativas en cuanto a exportaciones dentro de los próximos doce meses, tras la intensa devaluación, el 51% de los ejecutivos indicó que crecerá la actividad, en tanto que el 41% cree que quedará igual y el resto que disminuirá.
Además, 4 de cada 10 empresarios considera que las ventas subirán en el próximo año, y se observó mayor optimismo entre las compañías de servicios que en las industriales.
Sin embargo, al responder sobre las perspectivas de rentabilidad en los 12 meses siguientes, el 50% de los ejecutivos sostuvo que se reducirá, contra el 22% que espera subas y el 28% que dice que seguirá en los mismos niveles.
En cuanto a inversión de las compañías, sólo el 18% estima que habrá incrementos, mientras que el 43% dice que continuará igual y el 39% que bajará.
La encuesta abordó también los factores que influyen a la hora de aumentar la competitividad del país, y en ese punto enumeraron como puntos principales: "Baja de la inflación, reforma impositiva, reforma laboral y buen funcionamiento de las instituciones y la Justicia".
El economista Miguel Kiguel analizó el sondeo y destacó la "situación de moderado optimismo" de los empresarios.
"Nadie espera que esta economía tenga un rebote de crecimiento, como sucedió en 2001, pero esperan un crecimiento moderado del 3% anual, un 0,8% por trimestre", subrayó Kiguel en la presentación del trabajo.
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