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Sale Macri a buscar socios para carrera presidencial
Mauricio Macri, Gabriela Michetti
Para 2011, el macrismo se arriesgaría a tres elecciones en el mismo año, sumando la local, la nacional y las internas abiertas obligatorias, aunque en ese paso cree que aún hay chances por delante para poder saltear los comicios domésticos. Pero lo que más preocupa al PRO es el armado de las alianzas que, en principio, lleven a Macri a la disputa presidencial. La búsqueda de socios será simultánea a los proyectos de la gestión porteña en el último tramo que le queda al jefe de Gobierno para posicionarse como presidenciable, mostrando obras en la Capital Federal. Anima esas decisiones la mesa chica del macrismo que integran el mandatario, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta; el próximo ministro de Educación, Esteban Bullrich; el empresario Nicolás Caputo, y en ocasiones el secretario Marcos Peña.
Almanaque político
Allí se estipuló un almanaque político con la idea de que «en noviembre tenemos que tener todo listo». Eso significa que el PRO buscará por el país nuevos adherentes para terminar de conformar una estructura nacional.
«Partidos no, porque ya no hay», explican los macristas para dar cuenta de cómo piensan engordar al PRO. Aseguran que la apuesta es sobre «dirigentes jóvenes de entre 35 y 40 años, de los que está lleno en todo el país» y acotan que se trata básicamente de desencantados de otras fuerzas políticas. «Todos los ex que hay», se ex-playan.
Lo cierto es que, para desplegar la estrategia Macri se ve obligado a aplacar los enfrentamientos internos que provocaron algunas decisiones de esa mesa chica en la Capital Federal, el distrito clave para el PRO, y también el reparto de cargos entre los macristas porteños. A eso se suma que Francisco de Narváez quiere también extenderse en la Capital Federal al mismo tiempo que amaga con candidatearse a presidente y arma los preparativos para la interna en la provincia de Buenos Aires.
División legislativa
La división del macrismo se profundizó en la Legislatura donde dos porciones están definidas de modo que actúan en conjunto, por ejemplo, para la asignación de comisiones. Por un lado, los más afines a Gabriela Michetti (Martín Borrelli, Helio Rebot, Lidia Saya, Fernando de Andreis, entre otros) que son minoría dentro del bloque con 9 diputados, y por otro los más aliados a R. Larreta que aglutina el titular de la bancada, Cristian Ritondo, quien conforma el grupo de los 17 restantes.
Los michettistas aún reniegan de la decisión de Macri de avalar el casamiento gay (que finalmente se celebró ayer en Tierra del Fuego), de la designación del ex jefe de policía Jorge «Fino» Palacios y del truncado cargo en Educación para Abel Posse. Adjudican al grupo que rodea a Macri de esos «errores» e intentan que Michetti se mantenga alejada de la mesa donde se urden las decisiones. Sin embargo, la ex vicejefa de Gobierno alienta que se otorguen más sillas en ese escritorio, pero choca con quienes sostienen que debe haber un núcleo «reservado» y por lo tanto «reducido» para preservar las discusiones.
El jefe de Gobierno porteño, por otra parte, se refirió a la eventual candidatura a presidente de Eduardo Duhalde, considerando «muy frustrante para el peronismo que no haya renovación de dirigentes. Pero sostuvo que la postulación del ex presidente era «un Boca-River de ellos» y que «no alcanza» porque «sería un error no darse cuenta para qué la sociedad quiere» evaluar a un candidato.
Macri pidió, ante las cámaras de TV, «hacer un ejercicio en serio para conocer bien al próximo que va a gobernar, porque siempre se puede caer más. No volvamos a elegir a alguien que no conocemos, no podemos improvisar, nadie sabía quién era Kirchner», explicó.


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