12 de febrero 2014 - 00:00

Salta a un nuevo récord la tasa que pagan bancos por ahorros

Salta a un nuevo récord la tasa que pagan bancos por ahorros
La política de ajuste que puso en marcha el Banco Central obliga a las entidades del sistema financiero a competir entre sí con más agresividad para captar liquidez. Las mesas de dinero de los bancos privados más grandes llegaron a pagar ayer un retorno del 27,5% anual a los depositantes mayoristas del sistema financiero (personas jurídicas), y del 23% a los ahorristas minoristas.

La tasa de referencia Badlar, medida por el organismo oficial para este segmento, saltó el lunes al 26,3% (el BCRA la publica con un día de rezago) y exploró así niveles récords que no alcanzaba desde octubre de 2008, cuando se activó la crisis tras la caída de Lehman Brothers. Este promedio que surge de la encuesta oficial es siempre menor al que efectivamente ofrecen las mesas de dinero de los bancos a empresas porque incluye el efecto de colocaciones que hace la ANSES y de depósitos de particulares mayores al millón de pesos.

Las tasas de plazos fijos ya acumulan un ajuste de 450 puntos básicos en lo que va del año.

En las entidades explican que es el único mecanismo que tienen a mano para tentar a las empresas y particulares en un momento en que las expectativas de inflación y devaluación superan el 30% anual.

Diciembre fue un mes complicado para el sistema financiero en términos de liquidez, que sólo pudo ser parcialmente revertido en enero. El primer mes del año suele ser el más favorable para la captación de depósitos. Los había nutrido con más de $ 10.000 millones del sector privado el año pasado. Pero les dejó, esta vez, apenas $ 7.300 millones.

El contexto actual los empuja a analizar nuevas medidas para restringir aún más el crédito al consumo, luego de que hace dos semanas decidieran elevarlas, en promedio, en unos 500 puntos básicos. En grandes entidades cobraban ayer una tasa nominal anual cercana al 50% anual para los préstamos personales. Pero no descartaban, así y todo, implementar un nuevo ajuste, un acortamiento de los plazos y mayores exigencias sobre el perfil crediticio de los futuros tomadores. Los asusta, entre otras cosas, el aumento en la morosidad de los clientes que suele acompañar cualquier proceso de estancamiento en la actividad, y que descuentan que empezará a verse en los próximos meses. Aparecen ya algunos indicios que preocupan y lo anticipan: la cantidad de cheques rechazados se disparó un 70% en diciembre, y los efectivamente compensados, en cambio, sólo un 6%. La proporción de los primeros sobre los segundos, cercana al 4%, es la mayor en seis años.

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