10 de mayo 2012 - 00:00

San Isidro: empresario se arrojó de su auto y frustró secuestro

El empresario engañó a sus secuestradores y los llevó hasta un puesto de Gendarmería. Allí se arrojó del auto y milagrosamente no resultó herido.
El empresario engañó a sus secuestradores y los llevó hasta un puesto de Gendarmería. Allí se arrojó del auto y milagrosamente no resultó herido.
Un empresario y uno de sus choferes fueron asaltados por una banda de ocho delincuentes que los capturaron en la Costanera Norte porteña y los tuvieron cautivos en camionetas, hasta que las víctimas fueron liberadas tras un tiroteo con gendarmes en el partido de San Isidro, luego de que uno de los prisioneros se arrojara del vehículo.

Fuentes judiciales y la propia víctima informaron ayer que el empresario del transporte se salvó porque engañó a los asaltantes y los guió hacia un puesto que Gendarmería tiene en las inmediaciones de la villa La Cava de Beccar, en el marco del Operativo Centinela, donde se arrojó de su 4x4 y pidió ayuda.

Su empleado permaneció cautivo una hora más, pero pudo escaparse en la localidad bonaerense de Tapiales al ahorcar con un cinturón de seguridad al asaltante que lo estaba por ejecutar a balazos.

Si bien trascendió ayer, el hecho ocurrió entre las 23 del lunes y las 2 del martes, y tuvo como víctimas a Eduardo Guillermo Díaz, propietario de varios colectivos de larga distancia, y a uno de sus empleados, un chofer jujeño llamado Jorge Omar Homes.

«Paramos a comer un sándwich en Costanera Norte, en uno de los carritos que está justo frente al aeroparque. Estuvimos media hora y cuando estábamos por subir a la camioneta aparecen tres tipos con pistolas 9 milímetros», aseguró ayer Díaz.

«Yo pensé que sólo querían la camioneta, pero nos subieron a mi Toyota Hilux, nos pasaron al asiento de atrás y arrancaron», dijo.

El empresario contó que los ladrones tomaron la avenida General Paz y luego la autopista Riccheri hasta el Mercado Central, desde donde decidieron ir a robar a su casa de San Isidro.

«Me decían que querían la plata, que no iban a tocar a mi familia, pero yo les decía que a mi casa no los llevaban ni loco, que me iban a tener que matar», explicó la víctima.

En avenida General Paz y San Martín, los asaltantes traspasaron a su chofer a una de las dos camionetas que tenían de apoyo -una Ford EcoSport-, y siguieron por Panamericana hacia San Isidro.

Díaz contó que tanto su camioneta Hilux como las otras dos donde venía la banda, «pasaron el peaje del acceso Tigre empujando la barrera, sin que nadie de seguridad hiciera nada».

El transportista explicó que a esa altura de su odisea ya tenía decidido engañar a los delincuentes y llevarlos hacia el control que Gendarmería tiene montado en la avenida Tomkinson e Ingeniero Bergallo de Beccar, cerca de la villa La Cava.

Luego de destrabar el seguro, Díaz abrió la puerta e intentó arrojarse de la camioneta pidiendo ayuda, lo que llamó la atención de los gendarmes. «Me agarraron de la remera y yo quedé colgando a los gritos. Los gendarmes se acercaron pensando que estaba descompuesto, pero los ladrones empezaron a disparar y se armó el tiroteo», aseguró.

El empresario explicó que finalmente logró zafarse y cayó con medio cuerpo debajo de su propia camioneta en marcha y así logró liberarse de sus captores.

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